En declaraciones recogidas por la prensa francesa hoy martes, Brice Hortefeux subrayó que “Francia tratara la inmigración irregular con firmeza y no habrá un proceso de regularización como se hizo en España sino el estudio de caso tras caso de los inmigrantes”. Añadió que en la actualidad estiman que hay de entre 200.000 a 400.000 inmigrantes ilegales”.
Las declaraciones del ministro indican que en los próximos siete meses, París tendrá que expulsar cerca de 3500 inmigrantes mensualmente. Esta decisión del gobierno francés era conocida de antemano porque el nuevo presidente galo Nicolas Sarkozy defendió esta tesis en su programa electoral durante la campaña para las elecciones presidenciales en abril y mayo pasados.
Sin embargo, varios gobiernos africanos han advertido que rechazan esta política que califican de “discriminatoria”, y durante la cumbre Euro-Africana para el desarrollo y la inmigración celebrada en la capital Rabat en julio pasado, Sarkozy que ocupaba entonces la cartera del interior fue muy criticado por algunos países sobre todo Malí y Senegal.
A.R Mousaui experto en la inmigración africana comentó a ACN Press “que la decisión de expulsar a los inmigrantes es una opción poco inteligente porque volverán, algo que ya ha demostrado la experiencia. La mayoría de los que serán expulsados son subsaharianos, un inmigrante que lleva años viviendo en Europa y de repente es expulsado intentará con todos los medios de regresar a Europa”.
Señala que “entre los medios para regresar se encuentran los cayucos o pateras, que sea a través de África Occidental hacia Canarias, o a través de las costas de Libia en dirección de las costas de Italia”. |