"Hemos hecho a un lado las legalizaciones masivas. Eso no funciona y sí castiga incluso a los inmigrantes", dijo Hortefeux en la emisora Europa 1 Radio. Las políticas, agregó, deben ser conducidas con "firmeza y humanismo" así como "mucho pragmatismo".
El funcionario señaló que planeaba adherirse a la política de deportar a los inmigrantes indocumentados de Francia. El número de deportados podría alcanzar los 25 mil en este año, y Hortefeux afirmó que se asegurará que se alcance esa cifra.
El conservador Sarkozy, elegido presidente el 6 de mayo, se había aproximado a la extrema derecha que respalda las medidas antiinmigrantes en busca de aliados, en una medida que sacudió incluso a algunos de sus aliados al crear un nuevo ministerio de inmigración.
Algunos de sus detractores señalan que el gobierno no debería mezclar el tema de la inmigración con la identidad nacional.
Hortefeux señaló que se reunirá pronto con dirigentes de las industrias hoteleras y de restaurantes, que utilizan en gran medida el trabajo de inmigrantes.
Hortefeux señaló que no cuestionará una política largamente mantenida de "agrupamiento familiar", que permite a los inmigrantes de Francia traer a sus familiares al país.
Sin embargo, Hortefeux señaló, al igual que Sarkozy, que esta política podría ser modificada para garantizar la integración de aquellas personas que se unan a sus familiares en Francia.
"Se debe llevar a cabo con respeto a la dignidad de aquellos que desean venir y [de cierta manera] con ello favorecer su integración", agregó.
Sarkozy ha dicho que quiere asegurarse que todas aquellas personas que se unan a sus familiares en Francia puedan hablar francés y que sus familiares puedan pagar la subsistencia de los recién llegados.