| on 11-07-2008
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Compartimos con ustedes una carta enviada por Patricio "Pato" Estrella, reconocido actor, titiritero, director y dramaturgo quiteño. Fundador del grupo Espada de Madera.
Recibí, con mucho agrado, una invitación del Ayuntamiento de Barcelona, España para participar en “La Fiesta de La merced”, a la que en esta ocasión asistirán otros artistas quiteños puesto que Quito es la ciudad que ha sido elegida para participar en la edición 2008 del mencionado evento.
Como es sabido, para viajar a España es necesario obtener la correspondiente Visa en el Consulado, trámite que, de por si, resulta engorroso.
Estaba dispuesto a hacerlo ya que me parecía importante integrar la delegación quiteña que irá a ese país, pero ¡Oh, sorpresa! me encuentro con que, entre las ya molestas condiciones para adquirir la visa, existe un requisito indispensable: un EXAMEN MEDICO, expedido por EL Ministerio De Salud, que certifique que el solicitante no tiene enfermedades infecto-contagiosas, entre otras, SIDA.
Entiendo que todo país tenga políticas migratorias para regular la entrada de foráneos, entiendo que se intente proteger a sus ciudadanos de enfermedades tropicales, para las cuales hay vacunas y tratamientos; pero considero que pedir un examen de SIDA, a manera de requisito para un visado, es atentatorio contra todo derecho humano, contra el derecho a la privacidad de las personas que lo padecen. Pero, sobre todo, me parece una política discriminatoria, ya que si el aspirante a obtener una visa tiene esta enfermedad, con toda seguridad le será denegada automáticamente. Esto es evidentemente un discrimen. Es, a mi modo de ver, una actitud segregacionista en contra de seres que padecen, muy a pesar suyo, esta terrible enfermedad.
Es tan absurdo siquiera suponer que la condición de portador de SIDA pueda ser un impedimento para obtener una visa, es como pensar que se pudiera negar la entrada a tal o cual país por el color de la piel, religión, filiación política, por tener enfermedades como gripe, conjuntivitis o neumonía, que también son contagiosas. Así como fueron contagiosas y epidémicas ciertas enfermedades que muchos trajeron hace ya más de cinco siglos.
Entiendo que no es el pueblo español ni europeo el que impulsa estas políticas, sino los gobiernos con sus leyes de extranjería. Se y estoy seguro de que una comunidad numerosa de españoles y europeos respetan a nuestros pueblos. Pero yo no puedo, por dignidad, aceptar este tipo exigencias atentatorias contra los derechos humanos, como he mencionado anteriormente.
Porque no creo en las fronteras. Por el derecho del caminante a transitar libremente por el mundo. Por el respeto a la vida, a los derechos humanos, a la libertad. Por solidaridad con hombres y mujeres que padecen esta y otras terribles enfermedades. Porque estoy en contra de las leyes discriminatorias y segregacionistas. Porque creo que la voz del artista es capaz de propiciar espacios de reflexión o elevar altivamente un rechazo, una protesta. Por todo esto, aunque mi voz pueda sonar aislada, esta vez no voy a España.
No obstante, agradezco profundamente a los organizadores que han tenido el interés y la deferencia de invitarme, a los funcionarios del Departamento Cultural de la Embajada de España en Quito que están siempre abiertos y dispuestos a consolidar un acercamiento entre nuestros pueblos a través de la cultura.
Y por último, iré las veces que me inviten (si lo hacen), siempre y cuando no tenga que someterme a requisitos que puedan llegar a vejar la dignidad humana.
Pato Estrella
LA ESPADA DE MADERA.
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