Impulsamos procesos de incidencia política a nivel local, regional, nacional y
transnacional, para garantizar la incorporación de los derechos de las personas en
situación de migración y sus familias, en las comunidades de origen y destino, en Ecuador, en España
y en el mundo.
Apoyamos iniciativas de codesarrollo que incorporen componentes de educación, salud, seguridad social, vivienda, políticas públicas, apoyo psicológico y pedagógico, generación de empleo y fuentes de trabajo, acceso al crédito, emprendimientos productivos, comunicación e información, ayuda emergente y acogida, entre otras posibilidades de mejorar tu condición migratoria.
Queremos una sociedad sin prejuicios, sin estigmas, sin actitudes de racismo, xenofobia, discriminación, exclusión, acoso y violencia en razón de la situación migratoria de cada persona.
Ecuatoriano, ecuatoriana:
Si eres emigrante o inmigrante, si estás con o sin papeles, documentado o indocumentado, si te consideran legal o ilegal, si tu situación migratoria es regular o irregular...
Si eres hijo o hija, madre o padre, hermano o hermana, esposo o esposa, amigo o amiga de una persona migrante, este proyecto comunicativo solidario es tu espacio de expresión, comparte con nuestra comunidad tu proceso migratorio, tus vivencias, tus sueños, tus problemas, tus esperanzas, tus desencantos, tus logros.
Cuando Sherlock decía su nombre en Ibiza, la gente le atribuía la nacionalidad inglesa, pero por su color de piel y su acento también pasaba por cubano o dominicano, pero la verdad es que Sherlock es ecuatoriano, guayaquileño para más señas, y su apellido no es Holmes (como el personaje de ficción) sino Barahona.
Lleva 7 años en España, 4 de ellos en Ibiza, en donde se lo conoce como uno de los promotores de los ritmos tropicales. Durante los meses de invierno se lo encuentra en la discoteca Keeper, que abre un espacio a la salsa cuando la isla se queda desierta y no hay turistas veraniegos.
El problema para Sherlock, y la salsa, llega con el verano. Los ritmos latinos son relegados y se impone en la isla esa movida electrónica que convierte a Ibiza en el centro de la juerga internacional.
Sherlock no sucumbe a esa corriente musical que vibra bajo las luces de neón de las macro discotecas. Él mantiene la salsa en su cuerpo los 365 días del año. Ahora mismo trabaja en una discoteca nueva, se llama Kronos y ha apostado por los ritmos tropicales. Sherlock es el relaciones públicas del lugar, y también es el profesor de salsa y bachata de la discoteca.
¿Y quién se apunta a las clases? "La mayoría son españoles, sólo tengo un par de ecuatorianos y un colombiano que viene de vez en cuando", me respondió Sherlock. Y eso fue lo que evidencié al asistir a una de sus clases. Las parejas son españolas y entre las mujeres hay muchas andaluzas que han inmigrado a Ibiza por trabajo.
Sherlock marca los pasos al vaivén de la música, nunca cuenta los pasos, y sus alumnos lo siguen hasta donde pueden, cuando no pueden, la salsa desaparece del salón y el maestro se ocupa de desatar los brazos y los pies que se enrollan, sobre todo, en las piruetas. Luego el ecuatoriano ordena repetir. ¿Desde dónde?, le preguntan. "Desde el génesis", responde él y la salsa vuelve al salón sin demora.