| on 18-07-2008
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Santiago de Chile, DPA
Las economías latinoamericanas enfrentarán en los próximos meses una fuerte reducción de las remesas enviadas por sus emigrantes, producto de la contracción económica en Estados Unidos, alertó hoy Cepal.
La situación, que pudiere derivar en contagios recesivos en los países más expuestos, obedece a que la economía estadounidense concentra un 87 por ciento de la migración extrarregional.
La situación sería especialmente grave en Haití, Nicaragua y Jamaica, donde los envíos monetarios del exterior representan entre 23 y 33 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
También habrá complicaciones en El Salvador y República Dominicana, naciones en las que 14,5 y 9,3 por ciento de sus poblaciones, respectivamente, son inmigrantes.
Las economías de México y Brasil tampoco quedarán indemes. El primero recibe más de 23 000 millones de dólares anuales en remesas, mientras que el segundo capta unos 7.300 millones de dólares.
Actualmente, la comunidad emigrante representa unos 30 millones de personas, número que sobrepasa la población sumada de países como Bolivia, Chile, Paraguay y Costa Rica.
Estos hombres y mujeres representan un cinco por ciento de la población regional, tasa que duplica los estándares globales, según sostiene el Centro Latinoamericano de Demografía, Celade.
Los mayores flujos ocurren en México, Colombia, la República Dominicana, Cuba, El Salvador, Perú y Jamaica. En esta última nación una de cada cuatro personas emigró a otro país.
Estudios de Cepal cifran en 60 000 millones de dólares el monto total de las remesas, pero estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo las ubican en 80.000 millones de dólares.
Ambos montos, en todo caso, representan el PIB conjunto de Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Costa Rica.
Además, naciones con altos niveles de retraso social, como Bolivia, Nicaragua, Guatemala, El Salvador o Ecuador, incrementarán su pobreza e indigencia si la recesión de Estados Unidos afecta finalmente más de un ciclo productivo.
Desde 2003 a la fecha, unos 31 millones de latinoamericanos abandonaron una vida de carencias básicas, gracias al aumento del ingreso per cápita y la fuerte generación de ocupaciones formales. En 2007, el desempleo regional fue del 8,0 por ciento.
En total, hoy unos 190 millones de latinoamericanos son pobres y de ellos 69 millones no pueden alimentarse diariamente, según estadísticas de los gobiernos.
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