Impulsamos procesos de incidencia política a nivel local, regional, nacional y
transnacional, para garantizar la incorporación de los derechos de las personas en
situación de migración y sus familias, en las comunidades de origen y destino, en Ecuador, en España
y en el mundo.
Apoyamos iniciativas de codesarrollo que incorporen componentes de educación, salud, seguridad social, vivienda, políticas públicas, apoyo psicológico y pedagógico, generación de empleo y fuentes de trabajo, acceso al crédito, emprendimientos productivos, comunicación e información, ayuda emergente y acogida, entre otras posibilidades de mejorar tu condición migratoria.
Queremos una sociedad sin prejuicios, sin estigmas, sin actitudes de racismo, xenofobia, discriminación, exclusión, acoso y violencia en razón de la situación migratoria de cada persona.
Ecuatoriano, ecuatoriana:
Si eres emigrante o inmigrante, si estás con o sin papeles, documentado o indocumentado, si te consideran legal o ilegal, si tu situación migratoria es regular o irregular...
Si eres hijo o hija, madre o padre, hermano o hermana, esposo o esposa, amigo o amiga de una persona migrante, este proyecto comunicativo solidario es tu espacio de expresión, comparte con nuestra comunidad tu proceso migratorio, tus vivencias, tus sueños, tus problemas, tus esperanzas, tus desencantos, tus logros.
Emilio (32), es inmigrante boliviano, lo mismo que su mujer Jaqueline, (29 años), y hasta hace cuatro meses trabajaba "muy bien" en una empresa constructora. Tienen dos hijos de 4 y 1 años. El derrumbe de la construcción, y el inmobiliario, lo ha dejado sin trabajo y su seguro de desocupación sólo alcanza para comer y lo esencial. No llegan a fin de mes aunque Jaqueline hace trabajos domésticos, pero cada vez pagan menos o me dicen que no pueden tenerme porque ellos tampoco llegan a fin de mes.
El drama de esta pareja es el de decenas de miles de personas en situación similar. Hace ya dos meses que no pagamos la hipoteca de nuestro pisito, señor. Nos falta un mes, ya nos avisó el banco, para que nos denuncien por morosos y después venga la ejecución hipotecaria. Pero, de dónde vamos a sacar para pagar Si queremos vender el piso no hay compradores y el precio es mucho menor que cuando compramos.
Cuando los apretó la crisis, Emilio y Jaqueline comenzaron el calvario de dejar de pagar deudas, lo que al final ha agravado considerablemente su situación.
Ese camino resbabaladizo empieza con la factura del teléfono porque es duro quedarse sin agua, luz o gas. Después vienen los préstamos, el automóvil o la fatídica tarjeta de crédito que cobra intereses abusivos. La crisis se ha desencadenado en España con la rapidez y la profundidad de un terremoto para los sectores más débiles, en este caso los inmigrantes, o los trabajadores con bajos ingresos. Y para casi todos los que se quedan sin trabajo. España es el país donde más ha aumentado la desocupación en Europa. El crecimiento asombroso de España durante 16 años, con un índice promedio de entre el 3,4 y el 3,8% estaba directamente vinculado a la economía del ladrillo . Las familias se han endeudado hasta las cejas para comprarse una vivienda porque los bancos daban créditos hasta 30 años a intereses en torno al 4 o 5%. Me estaba por casar y cuando fui a pedir el crédito en mi banco me dijeron que por qué no pedía por mayor cantidad y me compraba un auto o pagaba unas vacaciones soñadas. Ahora estamos con la soga al cuello , cuenta el hijo de un amigo español. En este caso, no habrá pérdida de la vivienda porque funciona la ayuda familiar, ese formidable colchón que tienen los españoles para capear las crisis. Una ventaja de la que carecen los inmigrantes.
El incremento de los intereses está vinculado al Euribor, que sirve para fijar los intereses hipotecarios. En junio ese índice cerró al 5,361%, máximo histórico. En promedio los españoles destinaron un 46,06% de sus ingresos al pago de una hipoteca en el primer trimestre de este año. La morosidad aumentó un 84,2% entre diciembre y abril de 2008. Más del 70% de los 2.500.000 morosos son inmigrantes que se han quedado sin trabajo por la crisis. La morosidad ha llegado a un 1,46% en el conjunto del sector financiero y según especialistas podría terminar el año en un 3%. En EE.UU. la cifra de morosos es de un 6,35% en EE.UU., que trepó al 18,79% en el caso de las hipotecas basura . Nada de esto es consuelo para los que se quedan sin su hogar.