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PATRICIA VILLARRUEL | MADRID | Julio 21, 2008
Contraloría audita al consulado del país que más recauda en el mundo (250.000 euros mensuales).
El Ministerio de Relaciones Exteriores presume que la existencia de un faltante de más de 100.000 euros en las cuentas del Consulado de Madrid es fruto del impacto inflacionario, de la depreciación del dólar frente al euro y del desorden en el manejo de la contabilidad de la legación diplomática.
A la espera del informe final de la auditoría que emitirá la Contraloría, la Cancillería trabaja contrarreloj para sustentar sus argumentos de descarga a las observaciones que pudiera tener el organismo de control.
La canciller, María Isabel Salvador, convocó de manera urgente a los funcionarios que ostentaron el cargo de cónsules entre enero del 2006 y febrero del 2008. La auditoría analizó en abril este periodo a petición del embajador en España, Nicolás Issa Obando, quien detectó “inconsistencias” al revisar las cuentas del consulado del primer trimestre del 2007.
Del 8 al 11 de julio, Santiago Martínez, cónsul general en México; Leopoldo Rovayo, consejero en la Embajada en España; Nelson Torres, primer secretario en la legación de Inglaterra; y Gustavo Mateus, actual cónsul, trabajaron en Quito con la Dirección General de Gestión Financiera.
“Se recuperó información de las bases de datos de Cancillería que justificaría en parte ese faltante (106.000 euros)”, dice Carlos Proaño, subsecretario Administrativo y Financiero, quien arribó a Madrid acompañado de José María Borja, director de Recursos Humanos.
Los cónsules concluyeron que los pagos no justificados corresponden en su mayoría a domiciliaciones bancarias (débitos a cuenta) por servicios básicos, limpieza de local y adquisición de material. Este valor ascendería a 56.978 euros. También, el Tribunal Supremo Electoral adeuda 5.823 euros, por los gastos de organización de los comicios del 30 de septiembre del 2007. En los registros consta, asimismo, una transferencia por 8.779 euros (10.076 dólares) a la cuenta del Tesoro Nacional, sin notificar.
Adicionalmente, del balance del dinero remitido y los gastos se desprende un déficit de 35.007 euros, relacionado con la inflación y tipo de cambio, “que los auditores no tomaron en cuenta”, insiste Proaño.
Por ejemplo, la Cancillería envió $ 50.493 para el arriendo del último trimestre del 2007. Es decir, $ 16.831 por mes. En euros esto se reduce a 11.220, pero el monto a pagar por alquiler es de 13.350 euros.
Solo en esta partida, el déficit mensual es de 2.115 euros, lo que se repite en otros rubros como limpieza o seguridad.
Por eso, para el 2008, el Ministerio ya proyecta un déficit de 44.995 euros.
Lo cierto es que el consulado arrastra problemas financieros desde el 2002, año en que Europa dio la bienvenida al euro. Desde entonces no se ha incrementado su presupuesto pese a la devaluación del billete verde. “En 2002, la relación dólar-euro era de 1 a 0,85; ahora es de 1 a 1,60”, subraya Proaño.
Resultaría lógico pensar que el problema en Madrid se repite en el resto de legaciones diplomáticas, pero no es así. La clave está, dice el Subsecretario, en que “el consulado no se preocupó de pedir de forma justificada los fondos que requería. Sí lo hicieron otros como Barcelona”.
El manejo poco prolijo de las cuentas del consulado que más recauda en el mundo (hasta 250.000 euros mensuales) agudizó el problema.
Entre el 2004 y el 2005, una auditoría halló pérdidas por 56.000 euros, de los que se justificaron 33.000 pues, “durante diez años no se contabilizaron los débitos por comisiones bancarias”. “Cancillería no ha cobrado a nadie esos otros 23.000 euros”, confirma una fuente diplomática.
A principios del 2006, se auditaron ingresos, gastos y especies valoradas, entre enero del 2004 y diciembre del 2005. Hasta que concluyan las investigaciones en la Fiscalía de Madrid, la Dirección General de Gestión Financiera registró en cuentas por cobrar la cantidad de 78.130 euros a nombre del ex cónsul Santiago Martínez, por el asalto que en septiembre del 2005 sufrieron dos funcionarias cuando iban a depositar el dinero recaudado de seis días.
Los auditores recomendaron que los ingresos se efectúen a diario y que se realicen conciliaciones bancarias periódicas, pero no se las acogió.
Para la misión liderada por Arturo Almeida, la tarea de auditar las cuentas se convirtió, en abril pasado, en un verdadero quebradero de cabeza.
“Fue necesario reconstruir toda la contabilidad porque Katiuska Toala pese a ser la encargada del departamento financiero ni siquiera tenía un libro de bancos”, advierte Proaño.
La manabita no acudió al llamado de los auditores porque, en su opinión, “era solo auxiliar administrativa”. Días antes “había renunciado”, dice ella; “abandonó su puesto de trabajo y desapareció”, sostiene Mateus.
Será la Contraloría, sin embargo, la encargada de indagar otras irregularidades como cheques girados a nombre de Toala para pagos en efectivo a proveedores o el retiro en febrero de 26.669 euros para pago de dos meses de alquiler pero sin factura y que al parecer terminaron en la cuenta de recaudaciones consulares.
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