Se trató de la mayor redada en la historia de Estados Unidos en un lugar de trabajo, y forma parte de la ofensiva gubernamental contra la inmigración indocumentada, un punto candente a tres meses de las elecciones presidenciales.
Los manifestantes marcharon por las calles de Postville frente a tiendas de judíos y restaurantes mexicanos, y al grito de “No más razzias” acallaron las voces de cerca de 100 manifestantes antiinmigrantes.
Los arrestos han separado grupos familiares, devastado los comercios locales –especialmente aquellos para la población de origen latinoamericano– y ha dejado lo que antes de la redada era la mayor planta procesadora de carne kosher del país, operando al 50% de su potencial.
Se estima que en Estados Unidos viven unos 12 millones de inmigrantes ‘sin papeles’ lo que se ha vuelto un tema clave en la campaña electoral que enfrenta al demócrata Barack Obama con el republicano John McCain.