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www.eltelegrafo.com.ec El año crítico fue el 2004 con 5.869 deportaciones, según el registro de la Senami y Migración.
El azuayo Carlos Jimbo Fares, de 46 años, ha cruzado la frontera de México -por el desierto de Arizona- en cuatro ocasiones y en igual número de veces ha sido deportado. La última vez viajó por Colombia, de allí en avión a Guatemala y en vehículo hasta México. Cruzó el desierto y luego llegó hasta la cárcel de Texas. Recuerda que a pie atravesó el desierto, durante 2 días y 2 noches, con los peligros que representa las plagas, reptiles y alacranes. Salió con un grupo de veinte (cinco ecuatorianos), pero muchos se perdieron en el camino. “Los coyotes nada hicieron por ayudarlos y al final llegamos dos ecuatorianos, pero a la cárcel. No sé qué pasó a los otros tres”, dijo.
Desde 1988, Jimbo ha viajado por 15 años entre idas y vueltas. Tres meses estuvo preso en Texas, donde afirma que lo trataron como a perro. Ahora dice que nunca más intentará por esa ruta.
Las estadísticas que maneja la Secretaría Nacional del Migrante (Senami) revelan que desde 2003 hasta el 25 de julio de este año llegaron 16.265 compatriotas deportados. El año crítico fue 2004 con 5.869 deportaciones, luego de que fueran descubiertos por las autoridades migratorias.
En 2005 la cifra bajó casi al 50% (2.876). En 2007 se dio una sustancial reducción con la llegada de 891 (deportados) y de lo que va de 2008 (hasta el 25 de julio) la cifra de la Policía de Migración señala 964, aunque la Senami registra 835.
Estados Unidos lidera la lista de países que deporta mayor número de ecuatorianos desde 2001 cuando la política migratoria copó la agenda de seguridad nacional de ese país. Los ecuatorianos repatriados entre 2003 y julio de 2008, provenientes de Estados Unidos, son el 28% del total.
Si a esa cifra –según datos de la Senami- se agregan los deportados detenidos en países de Centroamérica, que endurecieron sus políticas migratorias por los convenios con Estados Unidos, para deportar a sudamericanos que tienen al país del norte como destino final, la suma supera el 70% del total de ecuatorianos expulsados.
España constituye el segundo mayor destino escogido por los ecuatorianos, con el 15% del total de deportaciones.
No se puede hablar de una tendencia precisa porque el número varía cada año, reflexionó el coronel Milton Andrade, jefe de Migración del Guayas. Sin embargo, los archivos de esta unidad policial señalan que 2003 y 2004 registran el mayor índice de deportaciones.
La mayoría de los expulsados rechaza la ayuda sicológica o legal que les ofrece la Senami. Por ejemplo, de 120 compatriotas que llegaron en abril de este año, solo 44 mostraron interés por algún tipo de atención de parte de la entidad estatal, aunque de estos solo 5 dejaron un número telefónico para ubicarlos, manifestó Freddy Zambrano, asesor jurídico de la Senami.
Zambrano destacó que la entidad a la que él pertenece ofrece a los ecuatorianos repatriados atención médica, capacitación y créditos blandos para que puedan iniciar una nueva vida en el país.
Un reporte de la Senami refiere que la Embajada de Ecuador en Estados Unidos y los consulados en Houston y Los Ángeles realizaron -en noviembre de 2007- las gestiones para agilizar el proceso de deportación y evitar que los ecuatorianos permanecieran más tiempo en prisión.
La aeronave que los trae de regreso (a Guayaquil o Quito) es federal, contratada a propósito por el sistema de transporte de inmigrantes ilegales y prisioneros de la justicia de Estados Unidos (JPATS, por sus siglas en inglés). Al llegar, los deportados son sometidos a un breve cuestionario por parte de Migración y la Fiscalía, para determinar su situación legal y otros datos.
Los nombres de los ecuatorianos deportados son registrados en la página web de la Presidencia de la República.
Zambrano precisó que una vez que los migrantes son detenidos en los centros carcelarios de EE.UU., no se los somete a procesos legales a los que toda persona tiene derecho.
El funcionario explicó que desde que se estableció el riguroso control en Estados Unidos, luego de la emergencia que provocó el atentado del 11 de septiembre de 2001 (9-11), los indocumentados no son tomados en cuenta para obtener un abogado defensor ni para calificarles algún tipo de fianza.
“Esto ha llevado a que la mayoría de los detenidos tengan que esperar hasta que los departamentos de migración del Ecuador les otorguen el salvoconducto que les garantice su deportación”, explicó.
Aseguró que en ciertos casos los indocumentados permanecen detenidos por más de 2 meses, debido a que muchos no portan un documento que los identifique como ecuatorianos, lo que genera retrasos en el trámite.
El coronel Andrade (de Migración del Guayas) indicó que la deportación se realiza porque las autoridades migratorias de Estados Unidos llevan a cabo severos controles y porque tienen un número considerable de detenidos por encontrarse de manera ilegal en ese país. “Entonces, contratan vuelos charter (bajo la responsabilidad de ese país), en los cuales los remiten a sus países de origen”, apuntó.
Agregó que el gobierno norteamericano informa a las autoridades de Migración el número de detenidos que serán trasladados, el vuelo en el que vienen y la hora de arribo. La Policía de Migración comunica el hecho a la Senami y luego a las autoridades de instituciones provinciales, dijo. José Solís
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