| on 19-08-2008
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Gabriela Paz y Miño, Corresponsal en Madrid -- www.elcomercio.com
Para Wladimir Paspuel, coordinador de la Asociación Rumiñahui, la solución “no es invitarnos a que nos vayamos. Pedimos alternativas para que la gente que invirtió tanto dinero para labrarse un futuro aquí, no sea desechada. No somos solo mano de obra, sino personas con proyectos y objetivos de vida, que van más allá de una situación económica”.
‘Yo creo que sería más útil allá que acá. Pudiera trabajar. He adquirido experiencia en construcción. Si voy a Ecuador, algo podré hacer”. Esa es la convicción de Héctor Moreno, ingeniero civil, 55 años, nueve de ellos en España. Sin empleo desde hace tres meses, encaja en el perfil de muchos ecuatorianos que residen en España y que en estos días se plantean la disyuntiva de poner fin a su proyecto migratorio. Volver es una posibilidad que antes pocos mencionaban. Pero la desaceleración económica española, que elevó la tasa de desempleo (hay 23 579 ecuatorianos en el paro, según las últimas cifras del Ministerio de Trabajo), está cambiando la perspectiva de muchos. Se suma la explosión de la burbuja inmobiliaria, que también golpea a muchos ecuatorianos. En este país, alrededor de 60 000 familias hipotecadas (españolas y extranjeras) se volvieron morosas y se teme que la cifra se duplique hasta final del año.
Muchos ecuatorianos sienten el coletazo de la crisis a doble banda. 178 230 extranjeros reciben hoy las prestaciones por desempleo en España, según el Instituto Nacional de Empleo. La tasa se incrementó en los últimos meses. A finales del 2007, era de 12,4% (4, 5 puntos superior a la de los españoles). En el primer trimestre del 2008 se situó ya en el 14, 6%. En julio se sumaron al paro 9 973 extranjeros más. El aumento con respecto al dato del mismo mes del año pasado fue de 74, 2%.
Así, la posibilidad del retorno voluntario para los extranjeros, y cuyos países tengan convenios de Seguridad Social con España, fue planteada por el Ministerio de Trabajo e Inmigración como “una oportunidad y no como una obligación”. El Gobierno español presentará este plan en septiembre.
Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, está segura de que los flujos a España se regularán por sí solos ante la pérdida de expectativas laborales. Habla de una “inflexión” en cuanto a la llegada de extranjeros por la coyuntura económica.
Pero el ejecutivo español apuesta por el retorno de los no productivos. Cerca de 100 000 extranjeros en paro pudieran acogerse al plan, dice la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega.
No todos están de acuerdo
El Ministerio de Trabajo e Inmigración se esforzó en demostrar las ventajas de un plan que el Gobierno español proyecta como un apoyo para quien esté en una situación económica desesperada y quiera irse. “A ningún español se permite cobrar sus prestaciones del paro acumulada. A un extranjero sí” (40% al abandonar España y 60% ya en su país). Para Wladimir Paspuel, coordinador de la Asociación Rumiñahui, la solución “no es invitarnos a que nos vayamos. Pedimos alternativas para que la gente que invirtió tanto dinero para labrarse un futuro aquí, no sea desechada. No somos solo mano de obra, sino personas con proyectos y objetivos de vida, que van más allá de una situación económica”.
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