| on 15-11-2008
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El crimen motivado por el odio racial que este fin de semana segó la vida del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero en la localidad de Long Island, Estados Unidos, como consecuencia de la golpiza y apuñalamiento a manos de varios adolescentes estadounidenses, ha causado un dolor inconmensurable en su familia que demanda justicia. Según la policía, los responsables se habían propuesto “darle una paliza a algún mexicano”, y por su apariencia física Marcelo fue confundido. La muerte trágica y dolorosa, esta vez de un inmigrante ecuatoriano, refleja el preocupante incremento en los crímenes violentos contra latinos en Estados Unidos.
En la comunidad hispana que vive en ese país, resurge la preocupación sobre el riesgo de que cualquier hispano estaría en peligro por el solo hecho de ser hispano. Hace pocos meses, en un pueblo de Pensilvania el inmigrante mexicano Luis Ramírez fue asesinado a golpes por un grupo de adolescentes que fueron identificados y acusados como autores del hecho, que también se enmarcó en la intolerancia racial, aunque este particular motivo fue negado por las autoridades locales. Sin embargo, la esposa de la víctima denunció que el ciudadano mexicano recibía continuos insultos por parte de sus vecinos, dada su condición de inmigrante latino. El aumento de delitos raciales contra latinos está documentado por el F.B.I, señala la CEDHU. La CEDHU condena este nuevo acto de racismo que se vivió en Long Island y pide una investigación completa de los aspectos de asesinato racial que tiene la dolorosa muerte de Marcelo Lucero. En igual forma aboga por medidas urgentes para cerrar la brecha de odio e intolerancia racial que constituye un fenómeno muy alarmante. Considera que es imperioso cambiar el tono del debate y las medidas represivas contra los indocumentados que fomenta un sentimiento anti-latino y anti-inmigrante de impredecibles consecuencias y que redunda en mayores muestras de discriminación, entre otras, contra la población hispana. Finalmente, la CEDHU recuerda que la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, ratificada por Estados Unidos en 1994, establece que “los Estados partes se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a garantizar el derecho de toda persona a la igualdad ante la Ley, sin distinción de raza, color y origen nacional o étnico”. Hna. Elsie Monge Directora Ejecutiva de la CEDHU |