Impulsamos procesos de incidencia política a nivel local, regional, nacional y
transnacional, para garantizar la incorporación de los derechos de las personas en
situación de migración y sus familias, en las comunidades de origen y destino, en Ecuador, en España
y en el mundo.
Apoyamos iniciativas de codesarrollo que incorporen componentes de educación, salud, seguridad social, vivienda, políticas públicas, apoyo psicológico y pedagógico, generación de empleo y fuentes de trabajo, acceso al crédito, emprendimientos productivos, comunicación e información, ayuda emergente y acogida, entre otras posibilidades de mejorar tu condición migratoria.
Queremos una sociedad sin prejuicios, sin estigmas, sin actitudes de racismo, xenofobia, discriminación, exclusión, acoso y violencia en razón de la situación migratoria de cada persona.
Ecuatoriano, ecuatoriana:
Si eres emigrante o inmigrante, si estás con o sin papeles, documentado o indocumentado, si te consideran legal o ilegal, si tu situación migratoria es regular o irregular...
Si eres hijo o hija, madre o padre, hermano o hermana, esposo o esposa, amigo o amiga de una persona migrante, este proyecto comunicativo solidario es tu espacio de expresión, comparte con nuestra comunidad tu proceso migratorio, tus vivencias, tus sueños, tus problemas, tus esperanzas, tus desencantos, tus logros.
Hace pocos días, el Gobierno Nacional propuso un Plan para el retorno de los emigrantes que viven en España. ¿Ve usted viabilidad de esa propuesta oficial?
La experiencia migratoria demuestra que el retorno es solo un imaginario, una idea que se vuelve cada vez más lejana para quien debe tomar esa decisión. El emigrante se va con la idea de trabajar hasta reunir dinero para comprar una casa o instalar un negocio, pero ya en el proceso de convivencia con otras culturas, la finalidad cambia radicalmente.
¿Por qué cambia esa idea inicial, que en sí es la principal causa para que la persona tome definitivamente la decisión de dejar su país?
Hay miles de factores. Quizá uno de los más fuertes es pensar en el futuro de los hijos. Se ha comprobado que el emigrante, en la mayoría de los casos, asume el sacrificio de soportar la discriminación, la exclusión y la xenofobia, por el bien de su familia. Eso hace que la idea de solo reunir dinero para comprar una casa o abrir un negocio sea desplazada por la de garantizar una educación de calidad para los hijos.
Frente a esa realidad, ¿es prioritario proponer un plan de retorno?
Cuando se habla de emigración, el retorno no es lo esencial. Para Ecuador, en este momento es más importante promover una política de protección para el emigrante. Es urgente promover el asociacionismo, como una estrategia para que el reclamo de derechos y de respeto se lo haga de manera colectiva. Además, se debería empezar por un plan para evitar que más personas salgan del país con el deseo de encontrar mejores días en otras latitudes.
Por ahora, ¿el país tiene el escenario adecuado para el regreso de los emigrantes?
Si no hay un proceso de crecimiento económico fuerte, garantías de acceder a un empleo y una estabilidad política y jurídica, es difícil que el emigrante decida volver. A finales de la década de los setenta, España pudo traer a una buena parte de sus ciudadanos que estaban en Alemania y Francia. El principal atractivo fue el desarrollo económico.
¿En dónde quedan el nacionalismo y el fuerte deseo de reencontrarse con sus seres queridos?
La experiencia migratoria es muy dura y eso hace que se consolide la teoría del mito del retorno. El emigrante no dice que no quiere volver a su país, pero tampoco toma la decisión de hacerlo. Lo piensa bien porque no quiere hacer rodar por el piso todo el sacrificio asumido, eso puede ser más fuerte que el amor por su país o por alguien. En España también puede escuchar música ecuatoriana o comer mote pillo.
También se da el caso de que el emigrante aprecia a su música y a su cultura cuando ya está fuera del país y mientras está aquí, le resta importancia. ¿Por qué?
Eso tiene una explicación, que nace de la necesidad de no perder su identidad y de sentirse parte de una sociedad. Pero, a la vez, el emigrante adopta nuevas costumbres, que también acepta como suyas, a pesar de la exclusión.
En caso de que el Plan de retorno fuera eficaz, ¿cuáles serían los beneficios?
Muchos. La experiencia de haberse adaptado a otra cultura, de conocer a otra sociedad, crea en el emigrante procesos de aceptación a la diferencia y a lo diferente. La experiencia de la discriminación enseña a luchar por determinados derechos. Muchos autores llaman a eso la remesa social, porque cuando el emigrante regresa no solo vuelve con dinero, sino con nuevas formas de ver y entender al mundo.
¿Qué hay que hacer para lograr la eficacia en esa propuesta gubernamental?
Me parece que el Plan debe estar dirigido a sectores determinados, mas no a todo el conjunto. Pienso en ejecutar una propuesta para traer de regreso a las personas más vulnerables, que no tienen trabajo seguro o que viven bajo amenazas extremas. También puede funcionar para profesionales y estudiantes, con factores atractivos que garanticen su crecimiento aquí. Para lograrlo hay que entender bien el problema de la migración.
¿En Ecuador se está entendiendo bien ese problema?
Hay una visión muy local, no se lo ve desde un ámbito global. Las personas no abandonan el país solo por problemas económicos, lo hacen también por el deseo de enriquecer su cultura, de conocer nuevos mundos y de explorar otras sociedades. Ecuador no es el único país que atraviesa por esa realidad y ese debe ser un punto de partida para el análisis.
¿Quiere decir que la emigración no solo se fortalece en el descalabro económico?
No, porque hay otros factores que también la fortalecen, como la apertura de mercados y de nuevos nichos laborales. También hay aspectos culturales. Si regresamos la mirada al proceso migratorio que enfrenta el país, nos damos cuenta de que no empezó después de la crisis económica de 1999, antes de ese año ya se fue mucha gente, que incluso tenía un empleo aceptable y una estabilidad económica.
¿Cuáles son los factores que ahora influyen más en la emigración?
Posterior a la crisis económica, las personas empezaron a abandonar el país por razones de orden económico, por conseguir un empleo.