| on 27-06-2009
|
Visitas : 1005 |
Por DORA FERNANDEZ / http://www.elnuevoherald.com - En España es fácil detectar a los inmigrantes ya sean sudamericanos, africanos, asiáticos o centroamericanos: sus rasgos raciales los delatan. Pero los datos de empadronados a enero de 2009 indican que, si bien Ecuador, Colombia y Bolivia representan a 940 mil habitantes, quienes conforman la colonia más numerosa son los rumanos y marroquíes con 1 millon 373 mil personas. Y si contamos a sus vecinos de la Europa del este, todos representan el 11% de la población española.
Aquellos que se atreven a cruzar el charco, en su condición de turistas, con contrato de trabajo o amparados por la agrupación familiar, lo hacen impulsados por la necesidad de buscar un porvenir auspicioso para sus herederos. Unos huyen de la violencia, de la falta de oportunidades, del reparto desigual de la riqueza, esta gente se sacrifica y expone sus vidas en cayucos, no importa si son afectados por el síndrome de Ulises o la nostalgia. La mayoría ocupan puestos de menor importancia. Han encontrado lugar en una sociedad que no es la suya, ingresando por los agujeros negros que existen. Algunos tienen formación académica y la mayoría no la posee. Antes de la crisis ellos hacían el papel de canguros, albañiles, cuidadores de ancianos, meseros, pero como los tiempos han cambiado ahora compiten con los nacionales por esos puestos que antes estos últimos evitaban. Los latinoamericanos que eligen España lo hacen porque se sienten hermanados por el idioma, la cultura. Si se quedan como ilegales se convierten en seres invisibles que son tratados como el pariente pobre que nadie acepta y están dispuestos a trabajar en lo que sea y por lo que sea. Hay expertos que aseguran que a España viene gente con menor instrucción que quienes optan por ir a tierras del Tío Sam, allí donde se considera el pago por su rendimiento. Los españoles, por los vínculos históricos que unen a estos colectivos con el viejo continente, han optado por invitarlos al retorno voluntario con la capitalización del seguro de desempleo a cambio de no volver a España en cinco años, pero sólo 4,000 se han acogido a este beneficio, según la secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumi. Se han propuesto luchar sin tregua contra la inmigración irregular. La estrategia no es novedosa, tanto Alemania como Francia lo intentaron y no funcionó. También los rumanos que vuelvan a su país podrán cobrar el paro que hayan generado en España, pero aunque el dinero es un acicate no lo es todo. El sistema de bienestar español es mejor que el de Rumania y el salario mínimo apenas llega a los 150 euros, sus alimentos básicos son más caros. Por eso ellos se quedarán, porque además en esta parte del mundo no sufren la cruel discriminación que sí ejercitan los italianos. Allí donde las reglas se han deshumanizado para los sin papeles, que ni siquiera podrán registrar a sus hijos recién nacidos. Algunos no tienen salida, han sido atrapados por la deuda hipotecaria, les faltan casi 30 años para cancelar una vivienda de 70 metros cuadrados que significa 1,500 euros mensuales, es decir, trabajan sólo para pagar el banco, están arrepentidos de su adquisición, ellos prefieren retornar, son las víctimas silenciosas de la crisis inmobiliaria. Pero los inmigrantes son votos aquí y en el resto del mundo. Pocos países han hecho como Canadá, que tiene un modelo migratorio digno de imitar. En los Estados Unidos llegan a 12 millones los ilegales y todos ellos han ido tras el sueño de ''el país de las oportunidades'', allí donde no cuente el color de la piel, la raza o la religión, sino el respeto a las leyes, la lengua, el amor al trabajo y la posibilidad real de tener una vida digna. Yesta situación no la ignora su primer mandatario, que es fruto de una fusión de razas y que está consciente de que los inmigrantes están esperando que él logre convertir en realidad la reforma de la inmigración. Como decía Vargas Llosa, ``es necesario que se reconozca a los inmigrantes la función indispensable que juegan en la economía nacional y que se eliminen las disposiciones que todavía mantienen a muchos en la marginalidad''. Un estudio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard reveló que más de la mitad de las nuevas empresas de Silicon Valley fueron fundadas por inmigrantes de la década pasada y estas compañías daban empleo a 450 mil trabajadores, es decir, constituían un valioso aporte para el país que los había cobijado. |