| on 30-06-2009
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El Triunfo, Guayas | CARLOS BEJARANO | www.eluniverso.com - “Desde que mi esposa conoció la muerte de nuestro hijo, el dolor y la enfermedad doblegan su salud. Se desvela rezando al Divino Niño y no quiere comer. Hemos tenido que llevarla de urgencia al hospital”, expresa Fidel Acosta Moyano.
El hijo de la pareja, Marco Herminio Acosta Suárez, de 30 años, murió el pasado 7 de junio, al volcarse la camioneta en la que iba por una carretera de la comunidad fronteriza de Sonoita, en el desierto al sur del estado de Arizona, EE.UU. En el carro también iba Jhanet Elizabeth Sánchez Morocho, azogueña que pereció en el accidente, además de otro connacional, Juan Carlos Remache, quien resultó gravemente herido y permanece en un hospital de Tucson (Arizona). Los tres ecuatorianos iban junto con más de 20 inmigrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y México, que también se dirigían a Estados Unidos en un viaje clandestino. A la angustia de la muerte de Marco Herminio, sus padres suman la de no tener hasta este momento su cuerpo. La esperanza de que el cadáver llegara a Ecuador el pasado 19 de Junio, como inicialmente les había informado la Secretaría Nacional del Migrantes (Senami), se frustró en su familia y especialmente en su madre, Felícita Suárez Piza. Irene Ferruzola, subsecretaría de la Senami Litoral, dijo que un problema de vuelos, que “se está solucionando”, impedía el arribo del cadáver. No obstante, no dio fecha de la llegada del cuerpo del emigrante. “Mi hijo Samuel no pudo hablar la tarde del jueves con el presidente (Rafael) Correa en EE.UU. para pedirle que el Cónsul o el Embajador nos ayude a repatriar el cadáver de Marco. No sé qué hacer. “Solo me piden que tenga paciencia”, expresa desde su casa en Santa Ana (Dos Bocas), a 20 kilómetros de la vía El Triunfo-Huigra, en el sector Colonia Agrícola Amazonas, que agrupa a 26 importantes recintos agrícolas. Solo unas seis sillas plásticas y una mesa blanca forman parte del mobiliario que posee la familia. Una imagen del Divino Niño, la foto de Marco Herminio, unas velas encendidas y un silencio profundo se confunde con los rezos y el llanto. “No sé qué hacer temo por la salud de mi mujer y de no poder darle cristiana sepultura a mi hijo”, dice Fidel entre lágrimas. Cuenta que un coyote, al que identificó como Martín Zacarías, trasladó a su hijo y a otros emigrantes desde La Troncal (Cañar) hacia Quito, y de allí partieron por vía aérea hasta algún país de Centroamérica. Así el grupo de emigrantes inició su viaje ilegal a Estados Unidos. “Este individuo pretende que yo le de 3 mil dólares para traer a mi hijo fallecido, y como le dije que no tengo ni para comer por ser una persona lisiada y pobre, me pidió que le consiga 1.500 dólares ya que él sabia cómo hacer los trámites para trasladar el cadáver de mi hijo”, expuso el padre en tono nostálgico e indignado. De los nueve hijos que procrearon los cónyuges Acosta-Suárez, todos se dedicaban a las labores agrícolas en el Recinto Santa Ana, de la Colonia Agrícola Amazonas. Hace más de 35 años, los padres de Marco Herminio, oriundos de Quevedo, decidieron dejar la provincia de los Ríos, para radicarse en este agreste lugar, por su clima y belleza natural. “La pobreza sigue golpeándonos y ahora pierdo a mi hijo. Solo espero que llegue pronto al país y que alguna institución benéfica me ayude a trasladarlo desde Guayaquil a mi casa (recinto Santa Ana) ya que no tengo dinero para poder velarlo y luego sepultarlo en esta tierra que lo vio crecer” manifestó Acosta entre lágrimas. |