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Hace un tiempo atrás puse en el Quincenario “Tintaaji”, este mismo comentario, del que nadie, absolutamente nadie, (hablando de las instituciones como el Ministerio del Medio Ambiente, ONGs, que buscan protagonismos en los espacios donde la ventaja sea quizá transnacional y hasta rentable), excepto los editores y los pocos lectores sin duda lo habrían podido haber hecho. Salió con otro nombre, pero ahora se me ocurre insertarlo como es y como debe de ser, sin la menor ofensa a nadie. 
Esto que voy a contar, era parte de ese mundo ilusorio que sueñan los que en letanías y rosarios ruegan porque alguna vez puedan llegar al Paraíso, (a ver a los seres multicolores que vuelan, a los manatiales cristalinos que arredran la montaña, al verdinegro extenso que inspira en la inocencia de los que en él habitan), era parte de ese entorno natural que en otros lados cuidan, con el afán de que estos verdes paraísos no se pierdan por la inmisericorde mano “humana”: Aquí era una estancia de la diversidad animal en especial aves de todos los colores. Soñábamos con ver al otro día cantar en el cerco, casi en el alero de la choza a los ajiceros, a los canarios, a los picaflores cuando en su vuelo tenue, a veces repentino colgaba de alguna flor robándose el dulce néctar, el exquisito almibar el alegre picaflor batiendo su colita y a muchas avecillas que encantaba verlos volar, tenerlos como a la única fortuna de los campos; mientras no aparezcan los depredadores, volando en la mansedumbre de mi vivo “Piviche” que hoy ha sido mancillado por el tiempo viéndose herido por las manos escabrosas del felino (hombre) y hasta por la “gracia y la benevolencia” de la llamada democracia. Cuando yo conocí este lugar por los años 70 ya habían llegado otros “hombres de trabajo” con hacha y machete a mano, a desbrozar la Pacha Mama y no entendía que toda esa bandada multicolor era la dueña de la montaña. No las podía frenar a la ignorancia que iba en plan de depredar el monte con la anuencia voraz del ex IERAC, a ahuyentar, a cazarlos por hambre de carne o por solo disparar su violencia a sangre fría, al ser que solo le alegraba con sus trinos. Luego en la zona otros “cristianos” (miserables) llegaron a alojarse, a quitar el hábitat a las pavas, a las palomas y torcaces, llegaron con más saña, porque así es el “hombre” un bípedo que mientras más daño hace, se cree ser más hombre. Perdimos la noción de la existencia viva, capitalizamos con creces lo que a los ojos llegan, dinero, solamente dinero. Piviche era una montaña verdinegra y sombría pero que daba vida, mucha vida, los de cabeza roja y pecho verde, los de alitas celeste y buche lila, eran pájaros vestidos como esas hermosas longas de humor tibio y pecho fino que fulgura cariño cuando lo ves pasearse en la plaza de Cayambe, en el parke de Zuleta, con pollera azul y medias rosadas, con reboso verde y saco amarillo. Esos eran mis pájaros con ufana libertad volando sobre las quínuas y las tolas, cruzando entre peña y peña y entre colina y colina a puro silbar en un sermón variado que uno quiere entenderlos y hasta quiere imitarlos. Y verlos, solamente verlos era sentir que la vida era eterna. Solían los carpinteros martillar sus picos en los viejos troncos, gorgear bandadas de pericos, los gavilanes se confundían cuando no podían escoger a su víctima, los monjes, las cuturpillas, los cuturros y los tantos que habían cerca de la choza era una algarabía. Y ahora?, del poco monte que queda en las quebradas donde no son aptas para el cultivo, ni sirven siquiera de pastizales han venido traficantes de tierra a seguir desbrozando, haciendo madera a puro motosierra; el arroyo que quedaba al pie de la llacta mama pasa por entre las piedras como añorando lo que era, (casi un pequeño rio). Y para colmo de los colmos, como ésta es tierra de nadie, por campaña “política”, el Alcalde de Guaranda, Alberto Coles, del Partido de la Izquierda (Democrática) de la Derecha, en el 2005, fue por unos treinta votos y echó abajo la montaña que apenas poco quedaba, no hay nadie quien se queje. Los que están más abajo y se ven como beneficiarios, eso significa “OBRA” del “Señor Alcalde”. Eso que veo todos los días y que dan ganas de sollozar, para mi es daño letal al entorno natural, lo que zigzagueó, roturó con tractor por hacer carretera. Pero, hoy ¡vaya a ver esa “obra” en los dos invirnos que han pasado! Porque el Longo lo dejó haciendo….. Tututututuuuuuuuuuuuu. No es racismo, longo es solo el término que nos corresponde asumir a los jóvenes y uno de ellos es éste señor; Alcalde que supone también ser parte de esta tierra a la que algún día tenemos que volver, no maltratándola por votos, sino mas bien agradeciédola por sus frutos. Hoy que la atmósfera es cada vez más escasa, cuando el imperio con su poder industrial, cuando los buseros con su afán de lucro, siguen contribuyendo en la destrucción del medio ambiente, de la naturaleza. ¡Vengan a ver la “obra”de su “bendita” campaña! por treinta votos abajo, por unos cien más arriba y por todo lo que sea para seguir en el poder, pero el Longo lo dejó haciendo, tutututututuuuuuuuu….
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