Impulsamos procesos de incidencia política a nivel local, regional, nacional y
transnacional, para garantizar la incorporación de los derechos de las personas en
situación de migración y sus familias, en las comunidades de origen y destino, en Ecuador, en España
y en el mundo.
Apoyamos iniciativas de codesarrollo que incorporen componentes de educación, salud, seguridad social, vivienda, políticas públicas, apoyo psicológico y pedagógico, generación de empleo y fuentes de trabajo, acceso al crédito, emprendimientos productivos, comunicación e información, ayuda emergente y acogida, entre otras posibilidades de mejorar tu condición migratoria.
Queremos una sociedad sin prejuicios, sin estigmas, sin actitudes de racismo, xenofobia, discriminación, exclusión, acoso y violencia en razón de la situación migratoria de cada persona.
Ecuatoriano, ecuatoriana:
Si eres emigrante o inmigrante, si estás con o sin papeles, documentado o indocumentado, si te consideran legal o ilegal, si tu situación migratoria es regular o irregular...
Si eres hijo o hija, madre o padre, hermano o hermana, esposo o esposa, amigo o amiga de una persona migrante, este proyecto comunicativo solidario es tu espacio de expresión, comparte con nuestra comunidad tu proceso migratorio, tus vivencias, tus sueños, tus problemas, tus esperanzas, tus desencantos, tus logros.
Ahora soy un poco ilegal. Perdí mi NIE (Número de Identidad de Extranjero), mi tarjeta sanitaria, mi tarjeta del crédito, la del débito, la tarjeta del VIPS y hasta la colección de estampitas de vírgenes y santos que mi madre me pidió que las llevara siempre conmigo. Todo estaba dentro de mi cartera, la misma que perdí en cuestión de segundos, mientras cruzaba un paso cebra en el centro de Madrid.
Así ocurren los robos en la capital: la gente cruza la calle y los ladrones aprovechan el descuido de las personas para meter mano en los bolsos. Luego alguien corre por delante de ti y cuando te fijas en tu bolso, éste está abierto, y te falta la cartera.
Ocurre, sobre todo, en los lugares turísticos, pero las víctimas no somos siempre turistas. El rito después de los robos es hacer, por lo menos, una llamada para cancelar las tarjetas bancarias y más tarde hay que pasar por una comisaría para denunciar el robo. Las molestias son infinitas para todos, pero para los extranjeros hay un añadido extra de complicación.
Obtener una nueva tarjeta de extranjero no es tan fácil y mucho menos si la tarjeta extraviada ya estaba caducada y en proceso de renovación –como es mi caso-. No hay forma de obtener el duplicado de una tarjeta caducada y lo queda es esperar hasta que le petición de renovación se resuelva.
¿Y mientras tanto qué? Hay que andar con la copia de la denuncia del robo y con los respaldos de la solicitud de renovación del NIE. Y para identificarse, en un banco, por ejemplo, se debe presentar el pasaporte, que de tanto llevarlo encima, se piensa en el riesgo de perderlo en el cruce de otra calle. Los inconvenientes para los que venimos de fuera son muchos, uno de ellos, es no poder salir de España sin antes tramitar una autorización de regreso. Esto se traduce en filas, el pago de una tasa, y la presentación de la copia de la denuncia policial.
Y lo que más rabia da es saber que los ladrones, después de tomar el poco dinero que encuentran en las carteras, tiran los documentos de identidad y el resto de papeles a un contenedor de basura. ¿A usted le ha pasado?