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Cinco menores fueron rescatados por la Policía Judicial y la Fiscalía de Pichincha de manos de una presunta red de traficantes ilegales de niños, que pretendían enviarlos a Estados Unidos. Los acusados vivían por varios meses con los menores en un proceso de “adiestramiento”. Desde EE.UU. los padres autorizaban la entrega de sus hijos a la supuesta red.
Cinco menores fueron rescatados por la Policía Judicial y la Fiscalía de Pichincha de manos de una presunta red de traficantes ilegales de niños, que pretendían enviarlos a Estados Unidos. Los acusados vivían por varios meses con los menores en un proceso de “adiestramiento”. Desde EE.UU. los padres autorizaban la entrega de sus hijos a la supuesta red.
“Me encontraba viviendo con mi abuelita. Ella es la mamá de mi papá. Estaba estudiando en la escuela, en tercer grado. Llegué antes de Navidad acá a Quito, donde el señor Óscar (Díaz) con mi tía. De ahí me llevaron al departamento de donde usted me sacó el viernes. Yo jugaba en la casa. Cuando llegué estaba solo yo y mi tío Óscar y mi tía Susana (Garcés). Salía a pasear abajo en el patio, ahí dormía y comía. La otra niña estaba en otro departamento, también llegó antes de Navidad. Nos dieron caramelos, a mí una muñeca. Yo iba a viajar a Estados Unidos y ella también. Mi mamá se comunicaba al celular de mi tío Óscar y mi mami me preguntaba si yo estaba bien. Mi mami y mi papi están allá. Mi tío Óscar salía a las 13:00 y regresaba tarde o de noche. La empleada cocinaba para nosotras. Susana, de lunes a viernes, salía de mañana. La mami de la otra niña le llamaba al teléfono de mi tía Susana. La iban a mandar primero a ella. A mí me dijeron que iba a viajar con una señora, no sé su nombre”. El anterior es el relato de una niña de 8 años, quien el 7 de marzo pasado fue rescatada por la Fiscalía de Migrantes, la Policía Judicial y miembros de la Dirección Especializada para Niños y Niñas (Dinapen). La menor, oriunda de la provincia del Azuay, estaba en la lista de espera de una presunta organización delictiva dedicada al tráfico ilegal de menores ecuatorianos hacia Estados Unidos. Junto a la pequeña, la Policía liberó a otras dos niñas y dos adolescentes. Ellos pasaron a manos de la Dinapen, que de inmediato se comunicó con sus familiares para coordinar su regreso a sus casas. Se trata de hijas de migrantes que se encuentran desde hace varios años en Estados Unidos y que, según versiones de las pequeñas y de sus familiares, debían reunirse con sus padres en ese país. En varios operativos que involucraron las ciudades de Quito y Ambato, la Policía realizó cinco allanamientos autorizados por el juez décimo de lo Penal de Pichincha, Luis Mora. Por la magnitud del caso, fue necesaria la colaboración de tres fiscales: Thania Moreno, Luis Enríquez y Dilza Muñoz. Ellos prestaron su contingente y el 7 de marzo, en coordinación con la Policía Judicial y Criminalística, detuvieron a ocho personas acusadas de formar parte de esta supuesta red. Los detenidos son Óscar Díaz, Jorge Bastidas, Ana Ordóñez, Antonio Baldeón, Álvaro Cabanilla, Susana Garcés y José Bastidas. El 8 de marzo, en la Mitad del Mundo, noroccidente de Quito, a las 09:00, se produjo la aprehensión de Jorge Arthos. Los acusados fueron trasladados a los calabozos del Centro de Detención Provisional de Pichincha (CDP). El operativo se dio en un departamento del edificio Cariari II, localizado en la avenida República del Salvador y Portugal, norte de Quito, propiedad de Óscar Díaz y Susana Garcés, en donde se encontró a dos niñas. Asimismo, en poder de la detenida Ana Ordóñez se encontró a dos adolescentes y una niña. Ordóñez sería quien tramitaba el envío de los menores. Entre otras cosas, la Policía encontró pasaportes, visas estadounidenses de los menores, cédulas, tarjetas andinas, papeletas de depósitos bancarios, cheques, recibos, libretas de ahorro, escrituras de compra venta, formularios de giros y transferencias, pasajes aéreos, celulares, ropa de niños, computadoras, solicitudes de visas, entre otros objetos. Las investigaciones en este caso continúan. La Policía y la Fiscalía buscan conocer si es que existen más implicados, así como cuántos niños se enviaron y desde qué fecha. “Contactos en el Registro Civil” “Mi tía Susana me dijo que las niñas se encontraban ahí porque sus abuelitas no las podían tener. Me dijeron que una tenía hepatitis y se había venido a curar acá. Una niña estaba unos dos meses y la otra tres, siempre vivían en el departamento; mis tíos no tenían hijos. Yo sabía que las niñas se iban a EE.UU. Los documentos que sacaban eran similares a los dueños del original. Y si no se parecían esperaban hasta que se parezcan. Ana Ordóñez le ayudaba con los papeles. Solo llamaban, no dejaban que se vean, tenían contactos en el Registro Civil. Les exigían que los niños se parezcan bien para que no hicieran problemas en Migración y el aeropuerto. Escuché de alias el “Zuco”, que era del Registro Civil”. (MCV) “Me aprendí el nombre” “Yo estudiaba en la escuela en tercer grado. Éramos compañeras con mi hermana (gemela). Vine a Quito con mi tía, vinimos en un avión de TAME. Llegamos al aeropuerto y nos esperaba tía Anita Ordóñez. Estuvimos cuatro semanas. Pintábamos, arreglábamos nuestro cuarto, vivíamos mi hermana y yo. Nos separaron porque mi hermana y yo peleábamos mucho. Venimos a Quito porque íbamos a viajar a Estados Unidos porque mi mamá está allá; no sé donde está mi papá. Nos cortaron el pelo, me tomaron fotos, me sacaron cédula. Yo iba a salir con el nombre de M.J. La tía Susy (Susana Garcés, detenida) me dijo que tenía que aprenderme el nombre. Íbamos a viajar por separado”. (MCV) DATOS Costo de la salida Los ecuatorianos que emigraron a Estados Unidos pagaban entre 15.000 y 20.000 dólares para conseguir que sus hijos fueran llevados hacia ese país. Los padres enviaban dinero a sus familiares en el Ecuador para el pago del anticipo. También pagaban con cheques o depósitos bancarios. La parte final se cancelaba cuando los menores lograban llegar a EE.UU. Nueva indagación La Unidad de Delitos de Migratorios abrirá una nueva investigación en este caso para determinar si, además del presunto tráfico ilegal de menores, también existe el delito de trata de personas. La fiscal Thania Moreno dice que no se sabe si los niños fueron llevados a Estados Unidos para reunirse con sus padres o con otros fines, que es lo que se va a investigar. Casi 400 denuncias Desde que se creó la Unidad de Delitos Migratorios hace cuatro años, los fiscales han recibido alrededor de 400 denuncias. Hasta la Unidad llegan un promedio de 10 denuncias mensuales, que no solo tienen que ver con delitos cometidos en la provincia de Pichincha. Las presuntas redes operarían en Azuay, Cañar, Chimborazo y Tungurahua. Cronología 7/marzo/2008 Red ilegal desarticulada La Policía Judicial de Pichincha y la Fiscalía desarticularon una banda de traficantes de menores en la ciudad de Quito, que se encargaba de llevar niños a Estados Unidos. En el operativo se detuvo a ocho personas, quienes presuntamente cobraban entre $ 15.000 y $ 20.000 a los padres. 19/abril/2006 Regreso de menores 21 menores de edad retornaron al país después de deportados, 16 fueron retenidos en Guatemala y 5 en la frontera entre México y EE.UU. Los 16 niños procedentes de Guatemala fueron rescatados a 220 millas de las costas de ese país. Y sus edades van entre 11 y 15 años. 28/abril/2007 Deportación Una menor de 13 años, oriunda de Machala, provincia de El Oro, llegó procedente de Brasil. La niña había sido abandonada por presuntos coyoteros. La menor habría salido del Ecuador con documentos presuntamente falsificados
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