| on 28-06-2010 11:23
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Kim Pérez - http://casatrans.tripod.com - Hoy no me voy a inventar nada para el Comentario, sólo sé que tengo el deber de hacer eco al reportaje publicado hace algunas semanas por Victoria Bueno en Informacion.es de Alicante, que a su vez se basa en el estudio del joven sociólogo y becario Ángel Amaro. Ya lo ha hecho Carla en la sección de Noticias, dejadme que me extienda.
Ángel, si lees este Comentario, si te interesa, ponte en contacto conmigo, porque te invito a que sigas estudiando el tema transexual, a que profundices en él mediante el descubrimiento de la cultura trans ecuatoriana y que incluso puedas viajar un día a Ecuador y absorberte en un trabajo sin fin. Te espero, de verdad; me encantará ponerte en contacto con el Proyecto Transgénero de Quito y, si quieres, adquirirás una nueva perspectiva, que te asombrará, de lo que estás empezando a conocer y te ha llevado ya a las páginas de los diarios. Posiblemente, mucho de lo que dices, será común con las trans de otras naciones latinoamericanas, y les pido que me permitan hablar ahora de todas ellas como si fueran ecuatorianas, pues dices en tu estudio que la mayoría de las que trabajan en Elche son de allí y lo que voy conociendo un poco mejor es la realidad de las y los trans ecuatorianos; de manera que les digo a quienes me lean que me disculpen si simplifico, y que donde pongo ecuatorianas, lean latinas (o indolatinas) cada vez que pueda coincidir. Lo que más quiero subrayar del estudio es el profundo sentido de la familia, del apoyo mutuo, que comparten las trans ecuatorianas. Sus familias son sus amigas, como nuestras familias, de trans españolas, serán muchas veces nuestras amigas y nuestros amigos, con quienes compartimos las durezas y las alegrías de nuestras vidas, las luchas que a la fuerza tendremos que emprender, y que cuando seamos viejas nos acompañarán en nuestras casas sin mandarnos a una residencia. Las familias de las trans ecuatorianas tienen apellidos, generalmente los del nombre de las pensiones en las que más han vivido; supongo que las que están en España mantendrán esa costumbre. A la vez, supongo que ese apoyo mutuo estará amenazado por el profundo individualismo que produce el desarraigo: una vez que se vienen a Europa, lejos de sus raíces nacionales, que viajan de Italia a Alemania o a España, ¿cuántas compañeras dejan atrás en cada viaje? Pero cuando lleguen a cualquier ciudad nueva y desconocida, estoy segura de que se agarrarán con más fuerza a las compañeras que encuentren, sobre todo si son trans y ecuatorianas, como nos sucede cada vez que nos encontramos viviendo en el extranjero. Lamento muchísimo que muchas veces las trans españolas no podamos o no sepamos estar cerca de ellas para que se inserten con más naturalidad en su nueva sociedad. Transexuales, prostitutas, inmigrantes (y quizá sin papeles), como bien ha observado Ángel Amaro, no tienen más compañía española muchas veces que las luces de las grandes farolas de las carreteras junto a las que se ponen. Podemos abrirles de par en par las puertas de nuestras asociaciones, para trabajar juntas, como hace el Proyecto Transgénero y como hacen ya aquí algunas, con esta idea de ayuda mutua, porque es mucho lo que podemos aprender unas de otras de nuestras compañeras! Está claro que esto se convierte en una llamada a trans de aquí y trans de allí, trans del transcharco, ¡pongámonos en contacto, cuando no lo estemos, crucemos las calles de la noche en las dos direcciones, sentémonos a tomar un té! Hagamos la observación de que, de las tres razones de su desarraigo, “prostitutas, transexuales e inmigrantes” no hay ninguna que no se pueda vivir con dignidad, ninguna que sea mala en sí; si todas se pueden vivir dignamente, hay algo malo que se pone por encima de las tres: ese algo es la marginación. La marginación es mala, se mire como se mire. Consiste en dejar a un lado, a un margen, a un ser humano, a unos seres humanos. En seguir nuestras vidas y no mirar o mirar de refilón a quienes, en un momento dado, necesitan nuestra atención, como nosotros podemos necesitar la suya en cualquier otro momento. La marginación es lo que tiene la culpa de que tengan que autohormonarse, deprisa y corriendo, y de superautohormonarse, para tener efectos bien visibles y pronto. Y concretamente, la marginación de las prostitutas. Mientras haya personas (incluso progresistas, incluso feministas) que caigan en el fragrante error de pensar que toda prostitución es mala, o indigna, la prostitución no se acabará, seguro, pero las prostitutas quedarán marginadas. Y el camino futuro de la prostitución, el lógico, se puede decir en pocas palabras: IVA + Seguridad Social. Por otra parte, como en todas las profesiones, la elección debe ser libre. Muchas de las trans ecuatorianas con las que Ángel Amaro se ha entrevistado, dicen que quieren ser diseñadoras, o peluqueras, o trabajadoras sociales (a fuerza de experiencia). Pues bien, si no hubiera marginación, podrían serlo. A ver, ¿dónde están las becas de estudios o los microcréditos para inmigrantes/ sin papeles/ prostitutas/ transexuales? Pero hay otra marginación que también se debe resolver: la de los inmigrantes en general. ¡En cuanto están en España los inmigrantes son integrantes de la sociedad española! ¡Saquemos todas las consecuencias también lógicas de esta realidad! Y de la marginación de las personas transexuales ¿de qué voy a hablar que no sepamos las personas que entramos a este Diario Digital Transexual? “No tenemos jubilación. Moriremos en la calle”, termina el artículo enfáticamente y pesimistamente ¡Pues no tiene que ser así, no debe ser así, tenemos que trabajar para que no sea así! Este tiempo de crisis nos está espabilando. El paro, la pérdida de las hipotecas, han caído ya sobre millones de españoles, que han perdido trabajo, vivienda, autonomía, hasta lo peor de todo, aunque lo más recuperable, la autoestima, pueden recuperarla sintiéndose partícipes en una lucha común. Renacen las solidaridades sociales, recuperan su sentido las luchas sociales. Quienes luchan juntos, viven juntos. Trabajemos con las compañeras ecuatorianas; compañeras ecuatorianas, trabajen con nosotras. |