Aquellas embarcaciones rústicas en las que los migrantes ecuatorianos suelen arriesgarse para salir del país, no solo llevan consigo adultos que van en busca de trabajo. También llevan a niños que salen en busca de un reencuentro familiar que, en ocasiones, no llega a concretarse.
Eso es lo que afirma la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen). Según la institución, desde el 2005 a la actualidad, 1.518 casos de desaparición de menores de edad se han denunciado en el país. Pero para ellos, lo alarmante no está en la cifra registrada, si no en que se desconoce cuántos más salieron de manera ilegal con el consentimiento de los padres.
El Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa) también coincide con ese panorama de que con la excusa de la migración hacia el extranjero, se produce la desaparición de menores a nivel nacional y son los propios adultos quienes contribuyen a la desprotección de este sector vulnerable e irrespetan los derechos del niño.
Lorena Chávez, funcionaria del Innfa, explica que los niños y jóvenes migrantes, cuyo principal destino es los EEUU, salen del país de dos maneras. La primera consiste en que los niños y adolescentes son sacados por uno de los padres sin el consentimiento del otro, a través de la falsificación de documentos.
El otro mecanismo es que los familiares del menor de edad, que ya viven en el exterior, pagan a coyoteros que les permitan reencontrarse con sus hijos en otro territorio. Sin embargo, muchas veces, esto no llega a acontecer por las dificultades que implica el paso de la frontera. “Por eso en los desiertos de México, es muy común encontrar cadáveres de niños”, dice Chávez y añade que en esos viajes también van chicos ecuatorianos.
Durante 2007, alrededor de 10.000 menores entre 5 y 17 años de varios países fueron retenidos en la frontera méxico-estadounidense.
Ya dentro de Ecuador, la alta incidencia de casos de desaparición en Chimborazo, incluso llevó a la sede del Innfa de esta provincia a la creación del “Proyecto Retorno”, programa cuyo objetivo es alertar a las comunidades sobre cómo reencontrar a los niños perdidos en coordinación con la Dinapen.
Así, en el 2007, a través de este proyecto, de los 20 niños desaparecidos de forma involuntaria en esta provincia, 17 pudieron ser reunidos con sus familiares o conocidos. Aunque al momento la sede del proyecto está en Riobamba, próximamente se ampliará a los cantones Colta y Guamote, sitios en los que también se presentan desapariciones.
Ahora bien, para Santiago Cruz, técnico de protección especial del Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, si bien la desaparición de niños por razones migratorias ha aumentado, también hay que estar consciente de que no siempre se llega a establecer el reencuentro familiar.
Para él, en ocasiones “detrás de la salida de los niños y jóvenes, también puede esconderse el delito de trata de personas”. Es decir, cuando alguien propone a los padres llevar a su hijo a trabajar al exterior a cambio de una suma de dinero mensual. Sin embargo, tras un tiempo, los progenitores nunca más llegan a tener noticias de sus hijos, que usualmente son retenidos y explotados por el tratante.
De acuerdo a Cruz, los casos más conocidos se han reportado en Imbabura, Tungurahua y Chimborazo, desde donde muchos niños y jóvenes son llevados a Bogotá y Caracas para la venta de artesanías y ropa.
El problema radica, según Luis Terán, director de la Unidad Territorial Desconcentrada del Innfa de Riobamba, en que generalmente las desapariciones por trata de personas no son denunciadas. “Esto impide encontrar a los menores y tener datos precisos sobre esta problemática”, afirma.
El funcionario del Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia coincide con él. Según Cruz, los padres no denuncian los casos por la falta de cultura de denuncia y por la vergüenza, pues, cabe recordar que, en la mayoría de los casos, los hijos se van con el permiso de los padres.
No obstante, la Unidad de Delitos Migratorios, ha receptado 400 denuncias en las que se establece que el menor salió por motivos familiares y terminó involucrado en trata de personas.
Por esta razón, el Innfa, el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia y otras 15 entidades del Estado, llevan a cabo el Plan Nacional contra la trata de Personas.
Ahí se están investigando las causas de la migración de los niños y las rutas y mecanismos que utilizan los tratantes de menores, a fin de tener información precisa.
Además, se intensificarán los controles migratorios en las fronteras y aeropuertos pues, según indagaciones previas, muchos menores de edad salen legalmente del país con el permiso de un adulto y para fines ilícitos. Se preveé tener los primeros informes en los próximos 3 meses.

















