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El pasado primero de mayo, con motivo del Día Internacional del Trabajo cientos de inmigrantes salieron a las calles. En Portland y en Salem se registraron las marchas masivas.
Con motivo del Día Internacional del Trabajo miles de inmigrantes, artistas, miembros de la comunidad, estudiantes, y defensores de los derechos de los trabajadores salieron a las principales calles de Oregón para levantar la voz y exigir que se pare la guerra en contra de los inmigrantes y que se retomen las negociaciones para alcanzar una reforma migratoria justa. Frente al Capitolio de Salem, más de 2,500 manifestantes mayoritariamente de origen hispano salieron a manifestarse y pedir públicamente que la administración del Presidente Bush detenga las redadas en los centros de trabajo, así como las deportaciones. Para quien gane las elecciones presidenciales se pidió que durante los primeros 100 días de gobierno se restablezca el liderazgo para impulsar una legislación justa y humana en materia de inmigración. Al Congreso se le pidió que pare la militarización de las fronteras. Los manifestantes exhibían pancartas con la leyenda “Manejar es un derecho, no un crimen”, para protestar así en contra de la nueva legislación que restringe las licencias de conducir para los residentes que no puedan comprobar su status legal. El demócrata Chip Shields animó a los manifestantes a apoyar a los legisladores que se oponen a la Ley del Senado 1080 (Senate Bill 1080), la cual establece las restricciones para obtener una licencia de conducir. Con la ayuda de un intérprete, Shields dijo “el día de hoy estoy aquí para apoyarlos en su causa. Todos nosotros sabemos que la SB1080 no es una ley acerca de las licencias de conducir. Es acerca de la inmigración”.
Shields describió a los inmigrantes como refugiados de la globalización y de los tratados regionales de comercio con América Latina que están dañando la agricultura de la región.
Por otra parte en Portland, el mismo 1o. de mayo, cuando se calcula que más de 2,000 personas salieron a manifestarse, Pedro Sosa, del Proyecto VOZ y uno de los organizadores de la marcha dijo “queremos que paren las redadas que están dividiendo a las familias. También queremos que se pare la guerra contra Irak. Nuestra intención con esta marcha es que nuestra voz llegue a los oídos de aquellos que deciden el destino de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en los Estados Unidos”.
Personas de todas las edades, desde niños hasta ancianos y de diversos grupos étnicos se dieron cita el jueves primero de mayo, a las 4.00 de la tarde en las calles SW Park y SW Salmon en el centro de Portland con pancartas que decían “Stop the War on Working People” (Paren la guerra en contra de los trabajadores). También se leían carteles con las consignas “Viva la gente, viva la revolución”, “Sin justicia no hay paz” y “Paren las redadas”. Mientras la marcha iniciaba su camino, la música de Bob Marley se dejaba escuchar con su famosa expresión de “Get up, Stand Up” (Levántate, párate).
Otro grupo de manifestantes vestidos de rojo hizo un plantón a las afueras del Hotel Hilton pidiendo que se atiendan las peticiones de los trabajadores del hotel que por 11 meses han estado negociando un contrato. Las demandas de los trabajadores, la mayoría afro-americanos, latinos y asiático-americanos son por un trato justo en el lugar de trabajo, un programa de bono de autobús disponible para todos los trabajadores y decorosos salarios.
Pedro Sosa recordó que el Día del Trabajo es un evento internacional y que “lastimosamente en este país no se celebra, y la historia empieza aquí. Nosotros queremos recordar a los norteamericanos que este evento histórico se lleva a cabo en todo el mundo, y queremos que se unan”. Marchas en el país En Los Ángeles, Chicago y Nueva York, miles de inmigrantes también marcharon para pedir que se reinicien los trabajos para lograr una reforma migratoria en los Estados Unidos. Sin embargo, ante los escasos avances realizados en los últimos dos años en el Congreso, las movilizaciones fueron mucho menores que los actos masivos registrados en 2006, cuando el debate migratorio en los Estados Unidos estaba en su punto más alto.
Eustolia, una mujer de 65 años originaria de Michoacán en México se puso sus zapatos cómodos para caminar por más de dos horas por el centro de Portland acompañada de su familia y gritar “Sí se puede”, “Paren las redadas en contra de los inmigrantes”.
Por su parte, Yolanda que llegó de Honduras hace 25 años comentó que aunque ella y su familia tienen residencia legal decidió salir a la calle con sus cuatro hijos para ser la voz de los que por miedo no asistieron a la marcha. “Yo vine representando a muchos de mis amigos que no pudieron venir pues tienen miedo de venir a estas marchas pues creen que los va a agarrar la ‘migra’. Yo conozco a muchas personas que son ilegales. Queremos enviar un mensaje de que estamos unidos todos en esto y seguimos en la lucha Nos tocó atestiguar en el caso de una amiga hondureña que fue víctima de las redadas en Portland y estuvo detenida dos meses en Tacoma. Pero gracias a que se pago una fianza pudo salir. Sus hijos sufrieron mucho”.
Los que no tienen documentos viven en condiciones de explotación y abuso y violación a los derechos laborales. Si a esta gente no se le da la oportunidad de regularizar su situación va a seguir viviendo en las sombras. Mucha gente a veces no denuncia esas injusticias de las que son víctimas pues tienen miedo de ser denunciados ante las autoridades de inmigración, dijo por su parte, Pedro Sosa.
Michel, un norteamericano dijo con disgusto, “así es que los inmigrantes ilegales pueden entrar a nuestro país y obtener acceso a los servicios de salud y educación gratuita y hasta trabajos. ¿Qué más quieren? Ahora resulta que buscan mejores trabajos. Ellos no deberían ni siquiera estar aquí, pero quieren igualdad de oportunidades. Estados Unidos no les debe nada a los inmigrantes ilegales”.
Reacciones a favor Pedro Sosa reaccionó y dijo que no hay que olvidar que este país está hecho de inmigrantes y que los que llegaron a este país tampoco trajeron documentos. “Hay que reconocer que hay una necesidad de mano de obra y el inmigrante está contribuyendo a la riqueza de este país. No pueden deportar a los 12 millones de inmigrantes que están aquí. La mano de obra del trabajador inmigrante es necesaria”. Ya se están viendo los efectos negativos en diversos estados del país como en Washington en donde las manzanas y otros productos agrícolas se están pudriendo porque no hay suficientes trabajadores que las cosechen. Al finalizar la marcha se realizó un convivio familiar en la Iglesia Unitaria (First Unitarian Church) con música, comida, juegos en el que participaron todas las familias. La celebración llamada Guelaguetza, como la celebración Oaxaqueña fue patrocinada por OLIN y contó con la participación del dueto conformado por los mexicanos Nelda Reyes y Gerardo Calderón, quienes dieron un toque artístico.
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