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El magistrado del Juzgado de lo Penal número tres de Albacete y doctor en Derecho, Juan José Hurtado Yelo, intervendrá hoy con su ponencia llamada ‘Tratamiento de los testigos extranjeros y, en especial, de las víctimas: Cuestiones sociales y sanitarias’. Ayer atendió a ‘El Faro’ durante su visita a la ciudad para hablar de su participación en estas jornadas que considera “de gran interés”.
–¿En qué va a consistir su intervención en las Jornadas? –Mi intervención en las Jornadas se centra en la posición del extranjero que llega a nuestras fronteras y ver cuál es su situación ante el proceso. Empezaré con un análisis frontal de la víctima ante el procedimiento penal. Vemos como el Tribunal Institucional (TS) ha dejado bien claro que el extranjero, por el mero hecho de ser persona, es titular del derecho a la tutela judicial. Otra de las vertientes a analizar es la prueba anticipada, ya que el testimonio de un inmigrante puede ser muy valioso y sus primeras declaraciones que practiquen ante el juez de Instrucción pueden ser reproducidas después en el juicio oral. Hablaré también del testigo protegido y las cuestiones sociales y sanitarias. Respecto a estas últimas, destacar que con la Ley de derechos y libertades de los extranjeros en España se ha dado un paso muy importante para las embarazadas y los menores.
–¿Tienen en España los mismos derechos inmigrantes y españoles? –En líneas generales sí. En España tienen los mismos derechos y se ha ido concretando a lo largo de las jurisprudencia del Tribunal Constitucional.
–¿Y en cuanto a las prestaciones sanitarias? –Incondicionalmente, las mujeres embarazadas y los menores, cualquiera que sea su situación administrativa. El resto de inmigrantes ilegales tienen derecho a la prestación sanitaria en igualdad de condiciones con los nacionales cuando se trata de una enfermedad grave o un accidente. Además, también tienen derecho a que se les haga un seguimiento después de una operación. En este caso, la Ley es un poco ambigua en el sentido que no se sabe qué enfermedad hay que considerar grave y cuál no, ya que cuando una persona va a un centro médico puede tener una dolencia, pero si no se trata se puede convertir en una enfermedad.
–En esta ciudad coexisten cuatro culturas y el Estado debe garantizar la libertad de creencias y de prácticas culturales. ¿Dónde está el límite para que éstas no choquen con las que se rigen en el país en el que residen? –El límite está en la tolerancia y el respeto hacia las normas culturales del país en el que el inmigrante va a vivir. Todo el mundo puede ir a un país a vivir, pero respetando sus normas culturales y que las suyas no supongan una vulneración de los derechos fundamentales.
–En la actualidad se relaciona mucho inmigración con terrorismo y delincuencia... –En materia de terrorismo tengo los conocimientos que tiene cualquier ciudadano de la calle. Con delincuencia sí que es cierto que puede haber una mayor relación. En este sentido, hay que establecer una inmigración un poco más controlada en el sentido de facilitar la entrada en España de personas que vengan con contrato de trabajo y que se sepa que vienen a realizar una vida digna y normal como la mayoría de la gente. Quizás sea el hecho de abrir las puertas indiscriminadamente a todo el mundo el que hace que muchas personas se cuelen a hacer lo que no deben. Sin embargo, tampoco hay que unir las palabras inmigración y delincuencia porque la mayor parte de las personas que llegan a España lo hacen para llevar una vida honrada.
–En la prisión ceutí existe un alto porcentaje de marroquíes, ¿puede ser este dato una prueba de inmigrantes que llegan a delinquir? –Quizás este asunto se pueda acentuar más en Ceuta, dada su situación geográfica. Sin embargo, no creo que sea trasplantable a cualquier otra parte de la geografía española. Es esta ciudad es un problema relacionado con la proximidad geográfica.
–La creación del Ministerio de Trabajo e Inmigración une dos palabras que usted ha relacionado para explicar la posible solución a la delincuencia practicada por personas que vienen de otro país, ¿supone este órgano una apuesta para que las personas que llegan lo hagan con un contrato? –Es la clave para los españoles y para ellos mismos. Que las personas sean engañadas al llegar a un país y que nunca cumplan su sueño es lamentable. El único motivo que puede haber para que una persona deje su sitio y su familia es ir a buscar un mundo mejor en el que haya un trabajo y un futuro. De esta manera, me parece lógico que exista un Ministerio que compagine estas dos palabras.
–En muchas ocasiones, el rechazo social viene motivado por dar facilidades a los inmigrantes para trabajar, ¿piensa que se debería crear una bolsa de trabajo exclusivamente para ellos? –Yo pienso que no, ya que cuando un inmigrante llega a España y obtiene su permiso es una persona exactamente igual a nosotros y su elección se debe someter a normas de cualificación de personal, es decir, que el empresario debe contratar a la persona mejor cualificada, aunque sea extranjera. De esta manera, lo que hay que hacer es que el inmigrante tenga los papeles en orden y que compita en igualdad con los demás para que el más competente gane el trabajo.
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