| on 24-05-2008
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Julia Preston / The New York Times Waterloo, Iowa– En cortes improvisadas hechas en los recintos de una feria, 270 indocumentados fueron sentenciados esta semana a cinco meses de prisión por trabajar en una fábrica procesadora de carne con documentos falsos.
Los enjuiciamientos, que terminaron ayer, marcaron la visible intensificación de las medidas duras contra trabajadores sin documentos legales durante la administración de Bush, con fiscales que impusieron fuertes cargos federales contra la mayoría de los trabajadores inmigrantes arrestados en una redada el 12 de mayo. Hasta ahora, quienes no tenían autorización para trabajar legalmente en el país habían sido generalmente detenidos por oficiales de inmigración por violar leyes civiles y eran rápidamente deportados. Los inmigrantes sentenciados estaban entre los 389 detenidos en la empresa Agriprocessor Inc., –planta cercana a Postville– durante una redada que las autoridades federales llamaron la “más amplia operación de aplicación de la ley en un espacio laboral”.
Matt M. Dummermuth, procurador de EU para el norte de Iowa, quien supervisó los juicios, nombró a la operación un “éxito asombroso”.
Claude Arnold, agente especial a cargo de las investigaciones en la Oficina de la Aplicación de las Leyes de Inmigración y Aduanas, señaló que esto demostró que los agentes federales estaban “comprometidos a aplicar las leyes nacionales de inmigración en los lugares de trabajo para preservar la integridad del sistema de inmigración”.
Los procedimientos de una insólita rapidez, en los cuales 297 inmigrantes se declararon culpables y fueron sentenciados en cuatro días, fueron criticados por los abogados de la defensa, quienes dieron aviso de violaciones durante el proceso.
Recibieron libertad condicional 27 inmigrantes. La Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración protestaron que a los trabajadores les hayan negado reunirse con abogados migratorios y que sus demandas bajo las leyes de inmigración habían sido puestas a un lado en los inusuales y rápidos acuerdos de culpabilidad.
Los inmigrantes indocumentados, la mayoría de Guatemala, llenaron las cortes en grupos de 10 personas, con sus manos y pies atados. Uno por uno, hicieron su declaración de culpabilidad a través de un traductor, admitiendo que habían tomado los trabajos al utilizar tarjetas de Seguridad Social o documentos de migración fraudulentos. Momentos después, fueron trasladados a otra corte para ser sentenciados.
Las declaraciones de culpabilidad fueron negociadas con los fiscales para evitar cargos mayores. La mayoría de los inmigrantes estuvieron de acuerdo en su deportación inmediata luego que cumplan con una sentencia de siete meses en prisión.
Las audiencias se realizaron en los terrenos del Congreso Nacional de Ganado Vacuno en Waterloo, en tráileres móviles y en un salón de baile modificado con cortinas negras, iniciando a las 8 a.m. y terminando algunas noches hasta las 10 p.m.
Solamente el miércoles, 94 inmigrantes se declararon culpables y fueron sentenciados, la mayor cantidad de condenas en un solo día, de acuerdo con Robert L. Phelps, secretario judicial. Arnold, agente de inmigración, señaló que las críticas hacia el procedimiento era la “misma avalancha de falsas acusaciones y rumores sin fundamentos”.
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