Ecuador: Migrante dejó un gran vacío en San Vicente
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- Creado en Martes, 31 Julio 2012 18:36
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eluniverso.com -
A pesar de que el migrante Luis Hernán Toapanta Maliza, de 36 años, no había nacido en el barrio San Vicente de la comunidad Quillán Loma, de la parroquia Izamba, en el norte de Ambato, sino en Puerto Arturo de Unamuncho, se había ganado el cariño de los vecinos y de los familiares de su esposa, Luz Angélica Achachi, con quien se había casado hacía unos 17 años.
Wilma Chicaiza, vecina del barrio San Vicente, lo recuerda como una persona responsable, colaboradora, generosa y alegre. Lamenta la tragedia ocurrida el 18 de julio, cuando él conducía su camioneta Toyota gris, doble cabina, placa TBC-8954, que había comprado un mes antes, y en la que partió de madrugada hacia el santuario de la Virgen de El Cisne, adonde nunca llegó, pues el viernes anterior fue hallado muerto en una quebrada del cantón Chunchi, provincia de Chimborazo.
Con él fallecieron su esposa, Luz Angélica Achachi, de 35 años; las hijas de ambos: Gisela Margoth Toapanta, de 15, y Cristina Toapanta, de 17; sus suegros, María Angélica Chango, de 70, y José Leonidas Achachi, de 75; y su cuñada María Achachi Chango, de 42.
“Cuando se casó con Luz Angélica Achachi él vino a vivir acá, desde ese momento se dejó querer de la gente del sector”, contaba ayer María Angélica Moreta, de la comunidad Quillán Loma, y por esa razón cuando se conoció que habían desaparecido, los vecinos hicieron una colecta para ayudar en algo a la familia.
Toapanta era sencillo y colaborador, tanto que pese a haberse ido a trabajar a Italia hace trece años, seguía aportando con todo lo que era en beneficio del sector. “Incluso nos mandaba dinero para hacer la capilla, para las mingas, cuando se hacían colectas para diferentes ayudas e incluso para fiestas patronales”, rememora.
También lo recuerdan como alguien bastante responsable, que nunca se olvidó de su familia, que estaba pendiente que no les falte nada. Incluso les construyó una casa de dos plantas. “Fue poco a poco, primero le hicieron el esqueleto, luego la primera planta y recién hace unos dos años le terminaron el segundo piso, todo con el sacrificio de él”, dice Chicaiza.
Ella manifiesta que antes de que él se vaya a Italia trabajaba como albañil y también ayudaba en la agricultura a su esposa. Pero como las actividades no eran tan rentables decidió irse con la ayuda de su hermano Ramiro. Junto con él laboraba en la construcción.
Además, Cristina Caguana, quien era concuñada y comadre de Toapanta, pues él era padrino de bautizo de su hijo Fricson Achachi, dice que en los trece años por lo menos cuatro veces volvió al Ecuador. “Cuando venía era generoso, alegre, le gustaba compartir por lo menos una comida con todos los allegados. Invitaba porque quería mantenernos unidos, la distancia con todos no lo cambió, por esa razón, incluso, llevó a los suegros al paseo a Loja”.
Ella contó que la familia se reunió para ver cómo iba a cancelar la deuda de $ 35.000 que dejó el difunto con la cooperativa Mushuc Runa, que hizo para adquirir la camioneta. Incluso ayer fueron a Riobamba para reclamar el SOAT.
Mientras tanto, Segundo Pilamunga, jefe de Crédito de la cooperativa, dijo que el préstamo se hizo el 14 de junio, que la esposa tenía todo el trámite listo para que cuando él llegara de Italia firme la hipoteca de la casa y del terreno como garantía para el financiamiento, que solo se ha pagado una letra.
Él asegura que no cuenta con seguro de gravamen y que buscará el pago o correrá la hipoteca que tiene firmada.
