Ecuador: Migrantes que llegan y se quedan
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- Creado en Domingo, 19 Agosto 2012 11:43
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Dos compatriotas que fueron a buscar suerte en Europa retornan ahora con los sueños rotos por la crisis en el Viejo Continente
Hasta el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, todos los días y en diferentes horarios arriban aviones de las aerolíneas Iberia y Lan que transportan pasajeros de Europa y otros países.
El primer vuelo que arriba desde España pertenece aIberia, que aterriza en suelo ecuatoriano a las 18:40. A esa hora se visualiza a veintenas de personas que empiezan a reunirse en la sala recepción de pasajeros para recibir a sus familiares y amigos que regresan a su país. Globos, pancartas, ramos de flores y los brazos abiertos son los componentes que brindan una cálida bienvenida a quienes retornan a casa luego de muchos años en el exterior.
Poco a poco, empiezan a salirlos pasajeros una vez que se han registrado en Migración.
Las expectativas y el nerviosismo se perciben en el ambiente, pues familares y amigos están atentos para ser los primeros en ver llegar a los padres, hijos, hermanos, tíos, primos, abuelos y allegados que no ven desde hace varios años atrás.
La espera se hace larga hasta que, al fin, ven pasar a los que con ansias y espectativas añoraban abrazar. Lágrimas y sonrisas forman parte del emotivo cuadro.
Unos ecuatorianos llegan de paseo por uno o dos meses. Otros llegan para quedarse definitivamente en el país, como es el caso de Sara Angulo, de Naranjito, que llegó emocionada el pasado martes junto a sus dos hijos adolescentes. Ella estaba cargada con cuatro coches llenos de maletas y bolsos repletos de cosas que había adquirido durante el tiempo que vivió en España.
Entre lo que trajo, inclusive, estaban sus mascotas, dos perros beagle, orejas largas, a los que sacó de la jaula y los besó.
'Con la crisis en España, mis sueños se truncaron’
Robert Macías, 31 años
Mi historia es la del migrante que viajó a España con la ilusión de comprar una casa y ayudar a mis padres. Pero la crisis europea me obligó a retornar al país con los sueños frustrados.
Tengo tres meses de haber llegado de Epaña después de haber vivido por 10 años. Con la ayuda de mi hermano mayor, viajé a los 20 años de edad a Barcelona, España.
Mi primer trabajo fue como demoledor de paredes, casas y edificios. Me pagaban 700 euros, por ser ilegal.
Por eso comencé a legalizar mis documentos yme cambié aotro empleo, como ayudante de albañilería. Allí recuerdo que ganaba1 150 euros incluidos los beneficios del Seguro Social. Laboré por seis años pero, lamentablemente, con la crisis en España la empresa quebró y me quedé sin empleo.
Las crisis y la falta de empleo por cuatro años frustraron mis planes, pues el dinero que había ahorrado lo tuve que utilizar en el pago de alquiler del departamento, en comida y otras necesidades personales, tanto así que, ya después, me vi obligado a devolver el piso (departamento), porque no podía ni tenía cómo pagar.
Las empresas ya no estaban contratando personal, por lo que tuve que hacer trabajos en negro (cachuelos) de albañilería a mis conocidos y amistades para tener cómo sustentar a mi familia. Aunque no era mucho lo que cobraba por mis trabajos, ya que estos dependían de lo que me solicitaban realizar.
Ante esta situación hablé con mi con mi señora sobre mi decisión de regresar al Ecuador a la casa de mis padres y conseguir un empleo que me permita reunir dinero para después regresar por ella y mis hijos.
Dennis, mi esposa, se quedó en España, porque está en el tercer mes de gestación y espera gemelos. Allá son mejores el control y la asistencia materna. Actualmente, me hospedo en la casa de mis padres, en Guayaquil; ellos me están apoyando hasta que consiga un trabajo.
Yo he dejado cuatro carpetas, para solicitar empleoen varias empresas, pero hasta el momento no he obtenido respuesta. A pesar de todo, no he perdido la fe. (CC)
‘Estoy feliz de estar con mis padres y en mi propio país’
Rosa Arias Miño, 39 años
Hace siete años emigre a España con el sueño de conseguir un trabajo para ayudar a mis padres a levantar la casa de ladrillo que se había inundado por las fuertes lluvias que en aquel tiempo provocó el fenómeno de El Niño.
Ante aquella situación, hipotequé el terreno de mi casa, para así, obtener el dinero para viajar a Barcelona- España.
Una vez allá, pasé los primeros tres meses sin empleo, lo que empezó a desesperarla y caer en depresión, por las deudasque había adquirido, por lo que se fue a un pueblo llamado Badajoz, donde laboré de doméstica interina y me pagaban 300 euros por ser ilegal. El siguiente año, conseguí otro empleo, como cuidadora de una anciana. Allíregularice mis papeles y me devolví a Barcelona donde trabajé en KFC y cobraba 600 euros.
Con el dinero que recibía por mi trabajo, comencé a enviar a Ecuador una parte, para que mis padres paguen la deuda de la hipoteca y para levantar la casa que había quedado inundada. El resto lo utilizaba en comida y otras necesidades personales
Me siento satisfecha y feliz porque durante todo el tiempo que trabajé en España, logré la meta que me había propuesto: levantar la casa de mis padres, la cual no es lujosa, pero nos protege del sol y la lluvia... aunque no pude terminar la construcción del otro piso alto, estoy contenta de estar en mi hogar porque estoy con la gente que amo.
Ahora llevo siete meses, en el Ecuador y desde hace cuatro, consiguí trabajo en un proyecto de desarrollo que ejecuta el Municipio de Milagro, como promotora educativa, en el programa CNH, que consiste en realizar terapias a 60 niños del sector de hasta 4 años.
Aunque mi sueldo es de apenas $350 dólares, estoy feliz porque estoy con mi familia y estoy ejerciendo su profesión como educadora parvularia, pues dentro de este programacapacito a niños en la preparación de la etapa escolar y otros más pequeñitos en lo que tiene que ver con estimulación temprana.
Tengo que decir que todas las tareas que realizo a diario las hago con mucho gozo y con la alegría de que estoy de nuevo en mi país. (CC)
