Opiniones: Las firmas
- Detalles
- Creado en Domingo, 05 Agosto 2012 22:01
- Impactos: 321
Francisco Febres Cordero - eluniverso.com -
¿Ya hicieron la denuncia ante la Fiscalía sobre la suplantación de su firma que algún movimiento o partido la usó para su beneficio? Y ¿ya hicieron cola en el Consejo Nacional Electoral para que les borren del registro? Si no lo han hecho, no se descuidarán porque ahora nosotros somos los que tenemos que demostrar que no firmamos en la hoja en que aparece como si hubiéramos firmado y, por lo tanto, sobre nosotros recae la responsabilidad de desentrañar el fraude que cometieron otros. ¿Entendieron? No se preocupen, que así son las cosas en la revolución ciudadana: nunca se entiende nada.
¡Qué bestia! Es que este lío de las firmas es tremendo y creo que abarca no solo a las elecciones sino a los distintos estamentos de quehacer humano. Verán nomás que en la delegación ecuatoriana que se fue a las olimpiadas ha de haber pasado lo mismo: a unos atletas fuertísimos que se inscribieron en levantamiento de pesas les han de haber falsificado las firmas para que participen en volley de playa femenino. Y a otros, agilísimos, que se inscribieron en caballete, les han de haber hecho constar como si hubieran inscrito en equitación. Por eso ha de ser que no ganamos ni una elección. ¡Ay no!, ni una medalla quise decir.
Como las falsificaciones braman, razón tiene el Correa al asegurar que él jamás firmó la carta en que pedía desfilar en la inauguración, encabezando el equipo ecuatoriano. Yo sí le creo que una secretaria le ha de haber falsificado la firma y, con eso, le dejó colgado con su bicicleta a punto, el uniforme planchado y el grito de ¡Correa, we want your reelectionship!, ahogado en la garganta de los cien mil ingleses que les esperaban ansiosos. Pobre. ¡Qué malas que son las secretarias!
Es que al Correa todo mismo le falsifican. ¿No ven lo que pasó con la revista Vanguardia? Unos malos fueron y la clausuraron y el Correa, que estaba en Guayaquil, dijo que no sabía nada. Fu, si los malos todo hacen a sus espaldas, falsificando no solo su firma, sino hasta interpretando sus más recónditos deseos. ¡Qué peligro!
Lo cierto es que con esto de la falsificación estamos fregados porque lo que parece cierto, en realidad no lo es.
Y es que ahora, gracias a las elecciones, se ha demostrado que es facilísimo usar una base de datos donde constan nuestros nombres y nuestra cédula, copiarlos en un pendrive y, con un programa que se llama Chucky Seven, incrustarlos en la computadora del juez Paredes. ¡Ay, qué bruto!, ya me confundí de caso. Ese creo que era otro pendrive. Pero allá va a dar porque el drama de las firmas es más o menos lo mismo: copy paste. ¡Cuánto le debe la tecnología criolla al juez Paredes! Sí está de que el gobierno le dé por lo menos una medalla olímpica en levantamiento de texto.
Lo bueno es que, ¡por fin!, ahora el Consejo Nacional Electoral se ha puesto a hacer lo que no había hecho antes: comprobar si en cada ficha están bien el nombre, la cédula y la firma. Ojalá que después de tan ímproba tarea nuestros nombres aparezcan en la categoría en que queremos participar en las próximas olimpiadas y el del Correa conste en remo a Bélgica, que es donde tiene asegurada su medalla de plata.
