| on 10-02-2009
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INDIRA DORA MORBIONI | GÉNOVA, ITALIA
Alejadas de sus hijos unas, luchando por no perderlos, otras, envueltas en batallas legales interminables y deseosas de ser ayudadas. Así describen sus vidas al menos diez inmigrantes ecuatorianas en Génova que están en el centro de problemas judiciales ante las autoridades italianas por defender la potestad de criar a sus hijos y lamentan que no exista una verdadera ayuda del cuerpo diplomático de su país.
La raíz de los problemas de estas madres, como declaran las que han denunciado su pesadilla, parte de los inconvenientes conyugales que por no resolverse de mutuo acuerdo han dado paso a la intervención de la justicia italiana en el área de la tutela del menor. La ley italiana prevé que los niños en conflicto –extranjeros o italianos– si no van encargados a uno de los padres pasen a cuidados de familiares propios, a formar parte de casas-hogares o a familias seleccionadas por el servicio social para que se encarguen de su educación. “Aquí también actúa el racismo y la venganza”, acusó Karyna Cedeño Báez, quevedeña con más de diez años en Italia, que lucha por no perder la tutela de sus cuatro hijos menores de edad procreados de su unión con un ciudadano italiano quien, “por venganza”, aseguró, quiere mandar a los niños a una casa familia cuando pueden quedarse con ella. “Yo me rebelé a las humillaciones de mi ex conviviente y por eso me mandó a las trabajadoras sociales que con una actitud racista declararon que los niños debían ir a una casa hogar. Esto no tiene razón porque son cuatro niños que me tienen a mí que soy su madre. Además, el mayor es un niño especial, entonces por qué deben ir a vivir con desconocidos”, cuestionó Cedeño, quien en el portal electrónico www.vivecuador.it, dedicado a los inmigrantes ecuatorianos, pide sensibilidad para su caso y ayuda al presidente Rafael Correa. En cambio, la guayaquileña Laura Arellano declaró que desde hace dos años que no ve ni sabe de su pequeña. Ella declaró haber perdido el rastro de su hija desde que tenía 7 meses de edad y fue alejada de ella por conflictos con el padre de la niña. “En vista de tantos maltratos físicos a los que era sometida diariamente por mi marido, las asistentes sociales se llevaron a mi hija a un instituto donde me dijeron tendría tranquilidad. Al principio me permitían visitarla pero de un momento a otro me negaron esa posibilidad sin explicación y desde ahí no sé nada de ella”, contó entre lágrimas. Ella teme que la niña haya sido dada en adopción sin su consentimiento, pues su ex conviviente renunció a la potestad de esta. “Podrían haber pasado sobre mis derechos porque es sospechoso de que no me dejen ver a mi bebé, ni el expediente que explique por qué no me la dan cuando los problemas iniciales se superaron”. Mientras tanto, Marisol Toral Villón, también guayaquileña, desde el 14 de diciembre del 2007 sigue en su lucha por demostrar a las autoridades italianas que se comete un error al no dejar ver y criar a su hija de 5 años. “Creemos que hay algo raro en la forma cómo se defienden aquí los derechos de los niños, más bien parece que se defendieran solo los requerimientos de los padres italianos porque a nosotras, las madres extranjeras, no nos escuchan, nos tildan de incapaces de criar a nuestros niños”. “En otras palabras, nos quitan a nuestros hijos para llenar los orfanatorios y casas-hogar que si alguna autoridad ecuatoriana se decidiera a visitar descubriría que está llena en su mayoría de niños y jóvenes ecuatorianos”, precisó. Toral anticipó que está en curso la formación de un comité pro defensa de las madres ecuatorianas en Génova y provincia para trabajar por sus derechos y pedir la intervención de las autoridades ecuatorianas “porque aquí nos falta apoyo, una verdadera defensa, sabemos que hay leyes internacionales de la niñez que se podrían utilizar para recuperar a nuestros hijos y queremos que nos dejen aplicarlas”. |